Escribo esta reseña porque la experiencia de haber corrido una carrera de aventura de la serie mundial en solitario me llevó a estados mentales y emociones que no conocía. Cada vez que me preguntan, “¿cómo te fue?”, pareciera que cada vez cuento una historia más resumida o más corta, o me acuerdo de detalles que en otros momentos no me había acordado. No quiero que se me olviden esos pequeños grandes detalles que me hicieron vivir una de las mejores experiencias de mi vida, es por eso que la plasmo en texto y la comparto.
Como adultos, normalmente buscamos datos numéricos, pero pocos se interesan en las sensaciones y emociones que viví por dentro. Si les interesan los números, fueron 100.5 horas, 432 km y 8,750 m de desnivel positivo. Los números no me dejan mucho; lo que más me deja es todo lo que viví, sentí y pensé en todo ese tiempo y esos kilómetros. Probablemente haber llevado el cuerpo a estos niveles de desgaste me quite algunos años de vida, pero seguro me suma muchas más emociones y aventuras que me enriquecerán para lo que me queda de vida.

Llegando a la meta, feliz e incrédulo por haberlo logrado
Voy a enlistar a continuación los momentos más sobresalientes de la carrera, ya sea positivos, negativos o como grandes retos, los cuales los iré detallando mejor durante la reseña de manera cronológica:

Dirección creativa por nuestro buen amigo, excelente fotógrafo y orgullo mexicano: Guillermo Gutiérrez
La carrera se basa en un sistema de puntaje y el tiempo queda en segundo plano, es decir, alguien que logra conseguir más puntos tiene una mejor posición que alguien que tenga menos puntos, no importa el tiempo. Cada punto de control valía 1 o 2 puntos, depende de su complejidad o reto. Los puntos de control pueden ser una bandera de orientación con un símbolo, una bandera cúbica de 3 lados de colores naranja y blanco, también pueden ser calcomanías pegadas en puntos visibles como un letrero o una banca o también pueden ser acertijos que tienes que resolver en el momento.

Así se ve un PC de bandera (naranja con blanco)

Así se ve un pasaporte de una carrera de aventura
Comencemos…
Muchos no lo saben, pero los días previos a una carrera de aventura son más estresantes que la misma carrera. Una semana antes recibí el desglose de etapas a manera de borrador tentativo (siguiente imagen), donde con esto me daba una idea general de qué empacar, cientos de cosas en mi checklist para cubrir todas las disciplinas, cumplir con el equipo mandatorio y otros artículos que sabía que necesitaría por seguridad o para poder seguir adelante.

Empacar me tomó 3 días (martes a jueves), viajar 1 día más (viernes), el sábado lo dediqué a desempacar y volver a empacar las cajas y maletas permitidas para la carrera, un total de 4 bultos: Bin A, Bin B, paddle bag, bike box. Ya tenía una idea general con el desglose de etapas de qué debería llevar en cada bulto, sin embargo, era muy complicado para mí poder organizar las 13 etapas en los 4 bultos que tenía permitido, además de un límite de peso, 22 kg para la caja de bici y 11 kg para el resto de los bultos, con estos pesos, las cajas y maletas iban semi vacías, aún me quedaba mucho espacio pero no peso y tenía que ser muy eficiente o decisivo con las cosas que quería llevar. Dejé muchas cosas en casa de Micah, el amigo que me recibió, apoyó demasiado durante este viaje y estoy muy agradecido. El también corrió la carrera en solitario y éramos 2 locos de los 8 que entramos, digamos que él y yo éramos similares en edad y experiencia, de hecho ambos quedamos muy cerca al final en puntuación y resultados.
Otro tema complejo era la comida, preparar mis porciones y gustos de acuerdo a la duración de cada etapa y avance de los días de carrera, considerar antojos y facilidad de ingesta. Llevé una estrategia de comida de 1 porción de carbohidratos o comida de marcha cada hora durante 3 horas y en la cuarta hora, comer una doble porción de proteína con grasa. Mi cálculo fue el siguiente: peso 77 kg, 1 g de comida por kg de peso al 70% porque no voy a tope, es decir 77 g x 70% son 54 g x hora con el siguiente menú y cálculos que muestro en la siguiente imagen. Al final me di cuenta que me sobró mucha comida, podría cargar y comer menos en una siguiente carrera.

Comenzar esta carrera me generaba mucha incertidumbre, pues llevaba 2.5 meses con una lesión de cadera considerable (me lastimé el 1ero de marzo corriendo el maratón Lala, todo marzo anduve en muletas, abril y mitad mayo apenas podía caminar chueco, nada de correr, sólo bici) y las 2 semanas previas a la carrera estuve enfermo de las vías respiratorias. Mi previsión y deseo es que en algún momento durante las primeras horas de carrera pudiera olvidarme de todos los problemas que traía cargando, desconectarme de la “vida real”, conectarme con el mapa, con la montaña, con mi cuerpo y con mi mente.
Estar en una carrera de aventura que de ley implica navegar con mapa y brújula, la comparo como estar en un video juego, recuerdo Super Mario 64 y así me sentía, superando mundos, retos, aventuras, demonios y demás cosas que a cada rato me llegaban de sorpresa.
El sábado en la noche mientras armaba mi bici, me di cuenta que una llanta estaba ponchada y no retenía el aire, se escapaba por la válvula, yo creía que era sólo cambiar la válvula.
Afortunadamente el domingo había una tienda abierta que pude llevar ambos ruedos y ¡oh sorpresa! Traía cámaras desde que la bici era nueva y no me había dado cuenta. Pensé que ya eran tubeless y ya llevaba con ella cerca de 1 año. Ambos ruedos me ayudaron a hacerlos tubeless pero me salió como 3 veces más caro hacerlo allá que acá. Ni modo.
El domingo durante media mañana hicimos un prólogo en el centro de Redmond, una ruta corta y divertida en bici con mapa y brújula buscando puntos de control en atractivos turísticos y eso nos daba acceso a lo que sigue.

Foto oficial antes de iniciar, limpio, sin haber perdido como 4 kg

Prólogo en Redmond
El domingo a mediodía nos dieron los mapas, pasaporte y racebook. Yo aún traía muchas distracciones conmigo y no lograba concentrarme. Mi primer tarea era leer y entender el racebook, un libro de 14 páginas en inglés donde describe cada etapa, sus propias reglas, consideraciones especiales, equipo obligatorio propio de cada etapa, glosario para buscar el punto de control (última página), hago hincapié en el inglés porque había palabras que ni siquiera su traducción al español son palabras que usamos y aunque sí pude traducir la mayoría, ya dentro de la carrera, me vi en problemas buscando puntos de control en lugares como “outcrop”, “notch”, “draw”, “kekler”, etc. y en todos esos momentos le estaba mentando la madre al director. Mi segunda tarea era considerar la declinación magnética y en todos los mapas trazar el nuevo norte con declinación de 14.7°E, mi tercer tarea era trazar la mejor ruta posible a seguir en los mapas, utilizando marcatextos, leyendo el libro de carrera considerando las limitaciones, etc. Todo esto debía de hacerlo lo más rápido posible porque eran creo que 10 mapas, en diferentes escalas, se estaba haciendo de noche, aún me faltaban cosas por empacar y me quería dormir lo antes posible.
Liga al tracking en vivo: Expedition Oregon 2025
Liga al racebook: 2025FinalRouteBookEO.pdf
Liga a los mapas: Race Maps Expedition Oregon 2025
Liga a las fotos por Guillermo Gutiérrez y Iona Yuan: Pictures
Esa noche pude dormir muy poco o más bien, muy mal, ya llevaba muchas noches durmiendo mal por el nivel de estrés que implicaba el viaje, ya sabía que traía conmigo mucho cansancio y que debía considerarlo en mi ritmo de carrera. En varias ocasiones hablando con Jason (director de carrera) el recomendaba que los corredores solitarios se movieran por 20 horas y descansaran 4, esa iba a ser mi estrategia pero después de las primeras 24 horas tuve que cambiarla, no era sostenible para llegar a los cortes de tiempo, básicamente parar por 4 horas era mucho y me mermaba más. Más adelante explicaré cómo fue mi estrategia de descanso.
El Lunes en la mañana la alarma fue muy temprano. Las emociones estaban a tope, últimos detalles, subir las cosas al carro, jugar a un tetris en la CRV de Micah con dos bicis armadas y cajas. El camino de Bend a Redmond era de 35 minutos y los pasamos casi en silencio, él fue el primero que me preguntó si yo estaba nervioso o que si tenía miedo, y sí, él también lo confirmó. Así que solo pusimos una playlist con varias de nuestras canciones favoritas y seguimos en silencio a la línea de salida.

Previo a arrancar, junto a Micah

Arranque de carrera, lunes 9:00 am
Lunes 9:00 am dio inicio la carrera, la primera etapa era un arranque controlado, un pelotón en bici por pavimento, 24 km y 1 hora rodando juntos, el paso era rápido pero cómodo para mi, el deporte que más entreno es la bici, así que me acomodé en la tercera fila y me mantuve sin problema rodando y platicando con el de al lado, del equipo de Expedition Canada.

Pelotón en la etapa 1
Cuando estábamos muy cerca de la TA (Transition Area) los organizadores se hicieron a un lado, nos dejaron pasar y fue como una estampida que yo no esperaba, todos se fueron rapidísimo a sus cajas de bici y paddle bags para hacer su transición. Era un ruido impresionante como todos hacían su trabajo de transición con bastante experiencia, yo me sentí intimidado y presionado porque mi plan era hacer mi transición lenta y segura, porque la etapa que seguía era de descenso de río, la disciplina que menos domino, inflar la balsa, llevar todo mi equipo en bolsas secas o puesto era algo que no domino. De igual manera, aunque soy ciclista, no he practicado tanto el armar y desarmar mi bici para hacerlo a la misma velocidad de los demás equipos, de haber llegado enfrente salí en penúltimo lugar de la TA. Me tomó 45 minutos la transición, el primer lugar hizo 15 minutos. Nota: al llegar a la TA sentí raro mi freno trasero de la bici que tuve que usar más de lo normal el delantero.
Otro dato importante fue que en esta TA tuve una cortadita en el dedo meñique izquierdo, no le puse atención porque era muy pequeña pero cerca de 48 horas después (miércoles) me di cuenta que tenía todos los signos de una herida infectada, ya que siempre traía guantes encima. Como aún faltaba mucho tiempo de carrera, decidí procurar la herida lavándola con agua y con jabón, crema antibiótica, cambiando gasas y cinta cada 6 horas aproximadamente. Todo esto era para evitar sepsis o entrar en estado de shock séptico (infección que pasa de la piel a todo el sistema).

En la TA1

Otros equipos en la TA1
Me seguían alrededor de 24 km y 4 horas, no iba tan mal remando, poco a poco me acerqué a algunos equipos, pero no fue hasta el porteo donde pasé a varios equipos. Creo que fueron 2 porteos y varios cientos de metros, cargando la balsa y equipo en hombro y espalda, se me facilitó caminar entre rocas húmedas y río, supongo que por mi experiencia en cañones. Las partes de río rápido fueron muy divertidas, al principio sentía miedo y tuve que poner toda mi concentración y energía para sacarlos. A partir de aquí estaba gritando de emoción, sabía que mi cabeza ya estaba dentro de la carrera, inmerso en el mapa y en la naturaleza. En algún momento me vi solo remando en el río, no veía a ningún equipo atrás ni adelante. Como no había visto el mapa en mucho tiempo (error) empecé a dudar si me había equivocado, bajé el ritmo y mejor me detuve, para aprovechar en vaciar el agua de la balsa y hacer pipí, que implicaba mucha labor porque traía neopreno, casco, chaleco, playera, guantes y más equipo puesto encima. Me alcanzaron algunos equipos y ya confirmé que estaba bien y seguí remando cerca de ellos.

Comenzando la etapa 2

El inicio del río de la etapa 2
Llegué a la TA2 y los organizadores estaban sorprendidos que había llegado antes que varios equipos, no esperaban eso de mí pues sabían de mi casi nula experiencia en descenso de ríos. Hice mi transición lo más rápido que pude, que era guardar todo el equipo de la balsa y preparar la bici para una etapa larga de 64km con 7 puntos de control (PC) y un tiempo estimado de 7 a 9 horas, me iba a caer la noche. En esta transición perdí la llave hexagonal de 4mm que es la que más se usa para armar o desarmar la bici, traía otra, la de la multiherramienta pero mucho más corta e incómoda. La bici desarmada y guardada en su caja la transportaba la organización a la siguiente etapa donde se fuera a necesitar, así como las cajas de material o maleta de balsa.

Área de Transición 2

Área de Transición 2
Previo a arrancar la tercera etapa, había que ir a pie por un token cerca de la TA, sentía la adrenalina de la carrera y me atreví a correr. Después de 2.5 meses sin correr, sí pude pero con la molestia de la lesión así que tenía que tener cuidado. Los tokens me ayudaban a conseguir otras cosas durante la carrera, no recuerdo cuántos tokens conseguí porque nunca me interesó canjearlos por algo.

Un corredor buscando el token cerca de la TA 2
Comencé la tercera etapa sobre la bici, mi disciplina fuerte pero con secciones de orientación, estaba motivado, le metí velocidad y fui avanzando, llegando a los primeros PCs, al principio batallaba para familiarizarme con el mapa y el terreno pero después me empecé a sentir cómodo, entendiendo los diferentes caminos, de terracería, asfalto, veredas que sí están, veredas que no están, diferenciando veredas hechas por el humano y otras por animales, símbolos en el mapa que eran objetos en el terreno, etc. Nota: cada vez servía menos mi freno trasero y cada vez usaba más el freno delantero.
Antes de llegar al PC16, era una subida empinada, empecé a sentir calambres y me di cuenta que llevaba 9 horas sin parar y no había respetado mi plan de alimentación, así que me detuve a comer una sopa remojada de fideos con carne seca y limón, pastillas de sal, las porciones de marcha que no me había comido, etc. Empecé a recuperarme y en menos de 10 minutos ya estaba de vuelta moviéndome, llegué al PC16 y veía el atardecer, eran cerca de las 7 pm y me encontré con mi amigo y gran fotógrafo Guillermo Gutierrez que me hizo esta buena foto.

Llegando al PC16
Justo en este momento de la foto estaba leyendo el mapa y me estaba dando cuenta que seguía una buena bajada de single track, algo divertido para mí y una disciplina que yo domino así que estaba emocionado, me dejé ir a la par de leer el mapa pero muy rápido me di cuenta que ya no tenía nada de freno trasero así que tuve que empezar a acostumbrarme a frenar sólo con el freno delantero. Pasé y dejé atrás al equipo #18 atrás y alcancé al equipo #12. Decidí tomar un camino diferente porque los corredores en solitario teníamos una regla muy clara: no podíamos pegarnos a ningún equipo, ni seguirlos, ni recibir ayuda porque si lo hacíamos, seríamos descalificados. Era la primera vez en la historia de la serie mundial que se permitían corredores en solitario y éramos una prueba de si era posible o no, además de los riesgos que conlleva estar solo en la montaña con muy pocas horas de sueño después de varios días. Para poder participar había que aplicar, el director nos comentó que aplicaron más de 24 personas y sólo permitieron a 8 demostrando habilidades de orientación, primeros auxilios, autosuficiencia y experiencia en las diferentes disciplinas.

Bajando del PC16 rumbo al PC17
No entiendo por qué en el tracking en vivo no llego exactamente al PC19 que era Pro Point (valía el doble) pero si llegué y valió el esfuerzo o la pequeña perdida. En el PC20 me encontré con el equipo 12 que a partir de aquí fue el equipo que más coincidí por el resto de la carrera, compartimos algunos snacks y risas, de hecho 2 de ellos también fueron los que coincidí en la edición de 2024, entonces nos veíamos con mucho gusto, ya había conexión y nos conocíamos un poco en estos momentos difíciles. Continué hacia el PC21 y como la disciplina era MTB me despegué del equipo así como de otros equipos que escuchaba venían atrás.
Por alguna razón al llegar a una intersección de caminos yo me desubiqué y me fui hacia el NE en lugar de al NO, hice algunas subidas caminando empujando la bici, en este momento oscureció por completo y me encontraba solo, había huellas de bici y estuve rodando por varios caminos intentando ubicarme o llegar al PC. Se me hacía raro que nadie me alcanzara, así que decidí regresarme al último punto que si estaba seguro en el mapa. Justo al llegar a este punto me encontré con otros equipos y al leer el mapa entendí mi error, todos casi al mismo tiempo tomamos una vereda hacia el NE y juntos nos fuimos hacia el PC21, yo quería separarme de ellos pero no podía por el ritmo que traíamos, había arena muy suelta que nadie podía pedalear tan fluido y nos estábamos atorando a cada rato. Para este momento ya llevaba 12 horas de carrera.
En cierto punto la arena suelta se acabó y comenzó una vereda de bajada que llegaba a un camino ancho de terracería donde pude pasar a los equipos #20, 18, 22 y 12, mi ritmo era fuerte pero por ir concentrado en pedalear olvidé leer las indicaciones del racebook y decía que teníamos que cargar agua en el río antes de llegar a la TA3-4 porque no había agua en ningún otro lugar por las siguientes 12 horas. Afortunadamente me di cuenta “poco” tiempo después y me tuve que regresar, todos los equipos que había pasado me pasaron y tuve que tomar el error como una lección de resiliencia para intentar no volverlo a cometer más adelante (si me volvió a suceder).
Cada vez me daba cuenta lo difícil que era tener que pensar en TODO lo que involucra la carrera, cuando los roles se dividen entre 2, 3 o 4 personas es más sencillo que alguien se encargue de leer el mapa, otro el racebook, otro temas de mecánica, otro de primeros auxilios, otro de alimentación, hidratación y descanso, otro de marcar el ritmo, otro de mantener el ánimo, etc. Ahorita yo tenía que encargarme de todo y cada vez el reto era más difícil.
Al llegar a la TA2, el director de carrera y staff estaban impresionados por haber llegado en el lugar que llegué, la razón es porque mi experiencia corriendo carreras de aventura es muy poca, apenas era mi segunda carrera de esta magnitud que corro en mi vida, he corridas otras 3 carreras cortas de 24 horas en México hace ~15 años pero lo que supongo que no saben es mi experiencia en los deportes que practico de manera individual o mi experiencia como guía, montañista, rescatista, etc.
Mi transición en la TA2 volvió a ser muy lenta, los equipos me comenzaban a pasar, me era complicado ordenar mis cosas, sacar o meter cosas a la mochila, leer el racebook y mapa para anticipar lo que va a suceder. La etapa que seguía era una etapa de orienteering a pie con los PC de la A a la M y desde que empecé traía el ritmo del equipo 18, intentaba no coincidir con ellos ni ayudarnos pero era casi inevitable no platicar, no compartir opiniones de hacia dónde ir o leer el mapa juntos. Después del PC B decidí separarme de ellos y agarrar mi propio camino, me fui por un camino largo pero seguro al PC M y oh sorpresa, llegamos al mismo tiempo. Continuamos juntos hacia el PC L casi sin palabras pero íbamos a donde mismo, ellos me decían que me querían ayudar trabajando en equipo pero no podían y yo lo entendía. Volví a separarme de ellos pero volvimos a encontrarnos al poco tiempo, continuamos casi al mismo ritmo al PC K y justo antes de llegar volví a coincidir con el equipo #12, mis amigos de la edición anterior, nos saludamos con gusto pero con pocas palabras.
Yo quería apretar el paso y despegarme pero mi lesión de la cadera no me lo permitía, poco a poco me fui separando y llegué enfrente de ellos a los siguientes PC ‘s: J, H, E, C y de vuelta a la TA. En la TA me volví a tardar más que el equipo 12 pero como rumbo al siguiente PC era sobre la bici los pude alcanzar, llegamos casi igual al bike drop para seguir a pie a buscar el PC 22. De pasada quedaba el token, este token además daba puntos dobles, sólo por la simple razón que había que saltar al río de una altura de unos 6 metros (la altura no me preocupaba) y cruzar nadando el río para conseguir los puntos. Eran las 4:30 AM y estábamos como a unos 4°C, ni siquiera hice el esfuerzo de evaluar el reto jaja decidí no ir por esos puntos y no enfriarme.

Salto al río para conseguir el token
Rumbo al PC22 empecé a cabecear y decidí detenerme como 10 minutos para cerrar los ojos, puse alarma y me levanté. Fuimos y volvimos juntos, ellos decidieron hacer el salto al agua, yo no, me despegué, regresé al bike drop, me subí a la bici para dirigirme a la TA5.
En el camino rumbo a la TA comencé a cabecear mucho, se me cerraban los ojos mientras pedaleaba, sentía peligro porque había unas bajadas largas de asfalto muy fáciles pero con mucha velocidad y sentía como no podía mantenerme despierto. Quería detenerme a descansar pero al mismo tiempo sabía que la TA estaba muy cerca y ahí tenía todo para dormir: tapete, ropa caliente, sleeping, etc. Llegué a la TA 5 a las 6 AM, justo la hora que los equipos tenían permitido entrar al río, ahí vi a los primeros lugares. Yo decidí dormir o intentar dormir 3 horas, aunque tenía mucho sueño y cansancio acumulado de la semana previa, no pude dormir, estuve semi despierto, semi dormido, escuchando todo, me tuve que mover porque llovió un poco. Supongo que esto era porque mi corazón estaba muy estresado, así que sólo seguí el consejo de Jason de detenerme 4 horas a descansar, creo que no me funcionó bien y no lo volví a hacer, más adelante platico cuál fue la estrategia que encontré me funcionaba mejor.
Al despertar, mi transición volvió a ser muy lenta, estaba muy aletargado, no podía concentrarme, intenté arreglar mi freno trasero y no tuve éxito. La verdad tenía miedo de entrar a la siguiente etapa de descenso de río y me tardé en mentalizarme para afrontar este miedo, un río más difícil que el anterior, clase 3 sostenido, el director fue muy serio al darnos indicaciones de seguridad en este río y pues para mi, es una disciplina que no domino.
Cuando por fin terminé mi transición y emprendí el inicio de mi siguiente etapa, cometí un grave error, no ver el mapa ni leer el racebook, ¿por qué? porque sólo me dirigí hacia donde veía a los corredores caminar y pensaba que por ahí era la bajada al río, grave sorpresa, que caminé muy lejos y la misma vereda me regresó casi a donde mismo, di una vuelta muy grande, tal vez de 1-2 kms, hasta que puse atención en el mapa y la vereda para bajar estaba “cerca” de la TA. Me bajó un poco la moral pero al menos no era el único, estaba acompañado de otro equipo, el #20 que me los iba a seguir cruzando el resto de la carrera y justo cuando llegué al río me encontré con el equipo #18. El equipo #18 arrancó primero que yo y yo me apuré lo más que pude para que no se me alejaran tanto porque la verdad sentía miedo de irme solo en esta sección de descenso de río.
Arranqué y de hecho me mantuve solo todo el descenso de los ríos rápidos, tuve que extremar precauciones, dominar cada remada, dirigir la balsa lo más inteligente posible, evitar cualquier caída, me detuve varias veces para vaciar la balsa de agua, pues cada río rápido me llenaba la balsa y eso me hacía más pesado.
En el “último río rápido” una mujer de seguridad del staff me acompañó y me dijo que era el último rápido, que después de ahí era pura agua plana, así que bajé la guardia, sin embargo realmente no era el último, todavía faltaba una sección más de rápidos y justo en la última ola del último rápido perdí el control y me volteé, todo al agua, yo junto con mi balsa y mis cosas. Logré ver abajo del agua y era muy profundo con mucha corriente, afortunadamente había amarrado bien mis cosas a la balsa y no perdí nada, recuperé rápido el remo junto con la balsa y nadé a la orilla más cercana para ordenar mis cosas y mi vida, respirar conscientemente para ayudar a que pasara el susto.
Al momento de llegar al segundo porteo alcancé a mi competidor #6, David Graetz, compartimos unos snacks, platicamos un poco, hicimos el porteo de las cortinas de la represa y comenzamos juntos a remar, ritmos muy similares pero en un punto lo pasé o lo dejé atrás y cuando pongo atención veo que se quedó dormido sobre la balsa. Como ahora sí sabía que ya no había ríos rápidos no le dije nada y lo dejé dormir.

La magnitud del río
A partir de aquí comenzó una lucha interna mental con un gran aburrimiento pues el río o lago parecía eterno, sentía que no avanzaba, en total pasé las siguientes 8-9 horas remando casi sin parar pero sucedieron varias aventuras durante todas estas horas que les platico a continuación.
Decidí ir por los Propoints 24, 25 y 26 que valían el doble, para ir por el 24 y 25 tenía que hacer un porteo cargando la balsa por una carretera y brincar una península, no era un gran reto físico, incómodo pero algo que podía dominar. Al ir caminando al CP24 fue la primera vez en la carrera que daban ganas de ir al baño, del 2, estaba en un lugar muy expuesto así que decidí aguantar a donde estuviera el CP24 a ver si ahí podía hacer y fue una excelente decisión, era un campground muy bonito digno de un parque natural de primer mundo, con áreas de descanso y un baño que estaba en excelentes condiciones, mejor que cualquier baño público en México. Mi estrategia de higiene personal era que cada vez que fuera al baño me iba a dar un “baño vaquero” de cuerpo completo con toallitas húmedas antibacteriales, esto para evitar cualquier infección en heridas que tuviera o alguna reacción en la piel por falta de higiene o cualquier otra cuestión de salud que pudiera evitar terminar mi carrera. Cuando hice del baño estaba sumamente sorprendido por la manera tan excelente de hacer, no entendía cómo había hecho tan bien si había comido muy poco y había estado haciendo ejercicio por más de 24 horas seguidas, me sentía muy bien, ligero y renovado jaja así que comencé a remar sobre la balsa en busca del CP25 con toda la actitud y en las siguientes horas de vez en cuando hablaba conmigo mismo en voz alta sorprendido de lo bien que me sentía y había hecho jaja.

La magnitud del río y la magia de la fotografía de Guillermo Gutiérrez
Llegué por fin al CP25 después de tal vez 1-2 horas de remar, lo apunté en mi pasaporte y seguí remando, ya eran las 3-4 pm y comenzó a soplar más fuerte el viento en contra, de repente sopló tan fuerte que mi mapa salió volando, grave error no haber llevado portamapa confiando en que los mapas eran contra agua. El mapa salió volando hacia atrás de mí, cayó en el agua y vi como en cámara lenta se estaba hundiendo, giré lo más rápido que pude la balsa, vi la última puntita del mapa hundiéndose como a unos 3 metros de mí, sentí mucho miedo pues era el mapa de esta y la siguiente etapa, si lo perdía, perdía mi carrera, remé lo más rápido que pude y cuando estaba a un lado veo el mapa bastantes centímetros debajo del agua, no me importó voltearme y estiré mi brazo hasta alcanzarlo, ladeando bastante la balsa, traía guantes de neopreno así que no sentía nada, sólo calculé lo profundo que estaba, metí mi brazo, cerré la mano y cuando la saco, ahí estaba el mapa en mi mano, ¡grité con mucha euforia por haberlo recuperado!. “cerca” había otro equipo que escucharon mi grito pero ellos no entendían nada, sólo les grité que todo estaba bien, como ellos eran dos, muy rápido me dejaron atrás.
Seguí remando yo solo, con mis batallas internas, encontré que remar cerca de la orilla y voltear mis ojos hacia la orilla me daba una sensación de que si avanzaba, en lugar de remar en medio del río/lago y ver hacia enfrente. Así me mantuve, determinado a conseguir el PC26, según mis estimaciones podría estar antes del anochecer (9 pm) en el área de transición. Cuando salí de ese brazo del lago, el viento en contra era mucho más fuerte, fue muy difícil y cansado pero seguía determinado en conseguir el PC26, sólo recordaba que ya había entrenado en la presa de la boca remando sin parar por 3 horas así que esto lo podría triplicar con una buena fortaleza mental. Por fin llegué al PC26, estaba escondido en un recoveco debajo de una cascada seca como de unos 50-60 metros de altura, eran creo que las 6 pm y los colores eran muy bonitos en la pared encima de mi.
El camino hacia el PC27 parecía ser más alentador, pues ahora tendría el viento a favor y sí, así fue. Pude remar y llegar a lo que se describe como “almost an island, on a notch”, primero me equivoqué de isla, llegué a una antes y entendí, después de rodearla y buscar el PC, que no estaba ahí. Me fui a lo que era una casi isla pero no entendía en inglés lo que era un notch o es español una muesca, estuve como loco buscando por todos lados, sabía que estaba bien, sabía que estaba ahí, me desesperé porque ya se estaba haciendo de noche y no quería tener que sacar lámparas, estrobos y glow sticks que se requieren por seguridad al remar de noche.
Me desesperé mucho ya que no encontraba el PC, así que decidí abandonarlo con mucha decepción después de haber dedicado tanto tiempo en buscarlo. Previo a comenzar a remar hacia la TA si tuve que sacar lámpara de cabeza, estrobo para mi y glow sticks para mi y para la balsa. No sé cuánto tiempo pasó para llegar a la TA pero estaba desesperado de remar y sentir que avanzaba muy lento, por fin llegué, ya de noche. Los del staff estaban preocupados por mi porque la señal de mi tracker se había perdido desde medio día que entré al río, así que nunca supieron en donde estaba ni por qué tardaba tanto, supongo porque lo guardé muy adentro de mi bolsa seca con más cosas, fui el último en llegar a la TA.
En la TA todavía quedaban pocos equipos, mientras yo me dedicaba a hidratarme, comer y cambiar de disciplina (balsa a MTB), veía como los equipos salían de la TA y vi a un equipo que tomó una dirección, me confié al verlos y esto me afectaría en un rato más. Mi transición fue lenta como siempre pero segura, me estaba enfocando en alimentarme porque había pasado muchas horas comiendo “poco”, gastando mucha energía remando contra el viento y sabía que me esperaba una noche larga y fría sobre la bici. Armé mi bici lo mejor que pude y guardé el equipo de balsa lo mejor que pude.
Cuando ya por fin pude salir de la TA, no era el último, era el penúltimo, vi que el otro equipo se echó a dormir, no ser el último me daba cierta tranquilidad. Como la siguiente etapa era en MTB y es mi fuerte, arranqué fuerte, lo más rápido que pude, en la dirección que vi a otro equipo dirigirse, pero grave error, no revisé bien el mapa y tomé una carretera que no debía y me alejó del camino correcto, me di cuenta pocos minutos después al ver un puente y las siluetas de las montañas a mi alrededor y ubicarme en el mapa, “ni pedo”, para atrás, pensar en no agüitarme y retomar el camino correcto.
Me seguía una subida larga, en pavimento, así que al menos podía meterle fuerza a mis piernas e ir lo más rápido posible pero ya era media noche y se sentía el frío. Cerca de la 1:00 AM sentí mucho sueño, comencé a cabecear sobre la bici así que decidí detenerme, mi primer vivac de la carrera, sólo me eché a un lado de la carretera, cerca de la entrada de una casa o granja, el frío se sentía, me puse todas las capas que tenía, yo creo que estaba la temperatura cerca de los 0°C. Ahora mi estrategia era poner una alarma de 40 minutos y dedicar 20-30 minutos entre prepararme para dormir y prepararme para arrancar. Me funcionaron estos tiempos, al despertar me sentía mejor que cuando había “dormido” por 3 horas hace 12 horas.
Definición de vivac: campamento instalado de manera provisional para pasar la noche al raso, al aire libre, con lo menos indispensable para sobrevivir. El mejor artículo para hacerlo es un bivvy sack, de un material muy ligero similar a una manta térmica pero que permite transpirar la humedad.
Rumbo al PC28 había una bajada muy empinada en pavimento y yo sin freno trasero, de repente me encontré a muy alta velocidad con solo el freno delantero y tuve que bajar toda esa bajada muy controladamente porque sí estaba muy empinada y sinuosa, que si me salía de la carretera eran barrancos bastante considerables. Llegué y encontré el PC28 casi sin querer, sabía en qué zona estaba pero estaba escondido detrás de unas rocas sobre una pared que tuve que “escalar” unos 3-4 metros para llegar a él.
En varios momentos de la carrera me sorprendí a mí mismo pensando en que ya llevaba muchas horas moviéndome y cómo la gente en su vida cotidiana se estaban despertando para ir trabajar o yéndose a dormir.
El regreso podría haberme ido por el camino corto por lo que parecía una cañada, no sabía si había vereda o terracería o nada, así que decidí irme por el camino largo pero seguro: por la calle. Ahora la bajada larga y empinada era una subida, que pude mantener un paso fuerte y constante, motivado por alcanzar a equipos y no ser el penúltimo. Seguí pedaleando fuerte, siguiendo el mapa entre muchos caminos de asfalto o de terracería. A las 5:00 AM llegué al PC29, justo al amanecer. El PC 29 era una calcomanía pegada debajo de una banca, así que cuando lo encontré, me senté unos cuantos segundos para apreciar los colores del amanecer. Esta breve pausa me hizo sentir bien, se veía muy bonito alrededor, tenía al frente y debajo de mi el pueblo de Madras, pensé que podría conseguir un taller o mecánico de bicis para reparar mi freno trasero así que me dirigí al pueblo.
Llegué a un hotel, eran las 5:20 AM y el recepcionista no me entendía ni podía creer lo que estaba haciendo o que había empezado en Redmond hace casi 48 horas. Yo estaba sucio, aletargado, lleno de equipo en mi espalda y en mi bici. El recepcionista muy amable se acordó que tenía el contacto de un mecánico de bici y le habló a esa hora pero no contestó, le dejó un mensaje y mi plan era ir a la siguiente etapa (TA7-8), juntar los PC’s y volver al pueblo para reparar mi freno trasero.

En la TA7-8
Cuando llegué a la TA7 vi que había varios equipos dormidos y otros que estaban dentro de la etapa, así que eso me motivó a saber que había alcanzado a una parte considerable de todos y que ya no estaba tan atrás. Me sentía bien sin dormir así que comencé la etapa de MTB-O (orientación sobre la bici) llegando poco a poco a los puntos de control con single tracks muy divertidos, todavía hacía frío pero el sol comenzaba a calentar. En esta pequeña etapa vi que había pasado a otros equipos, hice el circuito “rápido” según lo que dijo el staff, esto me motivaba.
Hice mi transición a la siguiente etapa, fui por agua al parque más cercano (800 metros), volví y me di cuenta que en la TA estaba mi competidora #23 Olga Huber. Intentaba hacer mi transición lo más rápido que pude, sin embargo sabía que me faltaba ir al pueblo a intentar reparar mi freno trasero. Se me ocurrió pedirle al staff si podría hablar al hotel donde había estado a las 5 AM, ya eran las 8:45 AM. Sí me ayudó y al hablar, nos dijeron que el recepcionista ya se había ido, nos pudieron dar su número personal, le hablamos, nos dio el teléfono del mecánico, le hablamos al mecánico, me dijo que si podía venir por mi pero yo sabía que una regla muy importante es que no me podía subir a ningún vehículo motorizado así que le dije que yo tenía que ir pero eso implicaría mucho tiempo invertido en eso. Decidimos hablarle a Jason para explicarle la situación y me convenció que no era necesario ir, porque el “70% del frenado se hace con el freno delantero” y porque ir al pueblo iba a hacer irme al último lugar, que mejor avanzara, que ya había pasado a varios equipos, así que decidí avanzar.
Continué mi transición lo más rápido que pude, se notaba que Olga también estaba haciendo su transición muy rápido, ambos desarmando nuestras bicis, guardando todo, preparando las mochilas para la siguiente etapa. Lo que seguía era la etapa más larga a pie, fueron cerca de 30 kms que me tomaron 14 horas completarlos.
Por fin estuve listo y salí pocos minutos antes que ella, yo creo que habrán sido una diferencia de unos 100 metros cuando ella salió, los dos trotando en la carretera, se notaba a lo lejos que estaba determinada en alcanzarme, poco a poco me fui alejando, sin embargo, mientras trotaba sentía que me estaba rozando la entrepierna, decidí darle solución en ese momento pero sin detenerme, así que pasé mi mochila frente a mí, busqué y saqué la crema anti rozaduras, pasé la mochila para la espalda y sin detenerme me fui poniendo la crema en la entrepierna. En la primera intersección de caminos yo decidí darle a la derecha para atacar al PC desde donde yo quería que fuera mi “attacking point”, me di cuenta que Olga se siguió derecho y por consiguiente iba a atacar el PC desde otro lugar.
Cuando ya llegué a mi “attacking point” y comencé a caminar, me dieron otra vez ganas de ir al baño, casi 24 horas después de la primera vez o casi 48 horas después de haber arrancado la carrera. Otra vez estuve muy sorprendido por ese excelente resultado.
A pesar de haber “perdido” tiempo sabía que era necesario y que todos iban a pasar por ese momento, así que no me agüité y continué mi camino a buscar el PC30. Lo encontré y me fui hacia el 31, en este momento ya no sabía si Olga estaba atrás o enfrente de mí, no importaba, yo me tenía que concentrar en mí. Llegué al 31 y seguí trotando hacia el 32, luego el 33, 34, 35 y el 36, los encontraba casi a la primera y me sentía bien poder trotar a pesar de estar lastimado de la cadera.
Me sentía motivado por estar alcanzando muchos PC seguidos, sin embargo, para el 37 me emocioné de más y no planee bien mi estrategia de “attacking point”, ataqué antes de donde debía de ser porque de lejos se veía el puerto donde estaba el PC, pero al caminar hacia él, me adentraba en el bosque y perdí visibilidad del puerto, error que seguí caminando en la dirección que creía correcta. En algún momento perdí por completo la noción de donde estaba, porque el cerro o colina donde estaba era muy poco prominente entonces ya no sabía si estaba en un puerto, en una ladera o en una cumbre. Seguía en medio de árboles y me comencé a desesperar, respiré y mejor decidí bajar para subir al cerro de enfrente para poder visualizar el cerro donde estaba el PC, así es, estaba haciendo distancia y desnivel de más pero lo veía necesario para poder ubicarme bien.
Previo a subir el otro cerro que no era el del PC, decidí comer algo más fuerte para descansar y recuperar energías o estado anímico, continué mi plan y llegué a la cumbre de enfrente del PC, visualicé bien todo el terreno y me ubiqué bien en el mapa, elegí mi attacking point y caminé en línea recta con el rumbo colocado en mi brújula, marcando subdestinos visualmente como árboles. Viendo el tracking en vivo, le fallé por poco, caminé en círculos y por fin encontré el PC, grité de la emoción de haberlo encontrado.
En varios momentos durante la carrera me sentí como haberme ido a entrenar como Goku a la máquina de gravedad y aumentar mi Qi exponencialmente. Ésta era una máquina que podía alterar el tiempo y la gravedad para entrenar y hacerse mucho más fuerte, así me sentía después de estarme moviendo por más de 40, 50, 60, 90 horas.
Me dirigí al PC38, llegué a mi attacking point (la curva del camino), comencé a caminar y estuve muy cerca, estuve buscando en círculos, me comenzaba a desesperar, así que decidí comer una cochinita pibil y dormir creo que mis 40 minutos sólo tirado en el suelo, sin vivac porque no hacía frío.
Cada que dormía aprovechaba para cargar mi reloj y mi lámpara, sonó mi alarma y decidí volver a mi punto de ataque y volver a comenzar, otra vez llegué al mismo lugar, volví a buscar en círculos desesperadamente pero busqué en otra dirección y por fin lo encontré, otra vez grité de la alegría de haberlo encontrado así que seguía el PC39.
Viendo el tracking en vivo, algo hice muy mal hacia el PC39 que no estuve ni cerca de pasarlo. Al momento de calcular mis pasos, distancia, rumbo, etc. y no ver nada, sabía que ya no podía darme el lujo de dedicar mucho tiempo en buscarlo porque ya eran las 7 PM, muy pronto iba a anochecer y todavía me faltaba una distancia considerable para terminar la etapa, así que abandoné el PC39. Al llegar a una intersección de caminos y querer decidir para donde debía de ir, me di cuenta que no había una vereda en el terreno que en el mapa venía marcada, así que empecé dudar mucho de mí mismo y dudar mucho si estaba tomando las decisiones correctas.
A lo lejos veía 3 líneas eléctricas y comenzaba a dudar mucho en dónde estaba exactamente en el mapa así que caminé hacia las que creía que eran las correctas. En el tracking en vivo podrán ver que las correctas están en diagonal pero en el terreno a largas distancias eso no lo lograba notar o tal vez sí, pero con la falta de sueño dudaba mucho de mí mismo.
Llegué a las líneas eléctricas y mi decisión era seguirlas esperando que fueran las correctas para así eventualmente llegar a un punto que debería de ser muy notorio en el mapa o en el terreno: un camino curvo que cruza las líneas y estaría cerca de un arroyo así como del PC41. Si no llegaba a este punto, entonces estaría mal y le picaría al botón de rescate del tracker.
Alrededor de las 8 PM sabía que me hacía falta dormir, así que me detuve para descansar pero en eso comenzaron a haber truenos, rayos, ligera lluvia y decidí mejor continuar. Un poco más adelante me sentía muy cansado que ya iba a tirarme a dormir a pesar de la tormenta pero justo al estar sacando mis cosas, escuché muy cerca a una manada de coyotes que estaban cazando a su presa, así que volví a continuar pese a mi voluntad de dormir, me tomé mi dosis mágica de cafeína con ginseng.
Por fin llegué al punto notorio en el terreno y ya por fin estaba seguro en dónde estaba en el mapa, me sentí un poco más tranquilo, así que fui por el PC41 y abandoné el PC40. Previo a llegar al PC41 ya estaba sufriendo mucho los pies, para esa etapa más larga había decidido usar las botas Hoka modelo Speedgoat pero fue un grave error, me lastimaron mucho los pies, los dedos, me sacaron ampollas, etc. Tanto las terminé odiando que apenas cruzando la meta las tiré a la basura. En cambio, los tenis Mafate Speed de la misma marca si me funcionaron muy bien y fueron muy cómodos el resto de las etapas.
Previo o después del PC41 recuerdo que me detuve por un buen rato a curar las ampollas o prevenirlas en otros puntos donde estaba el punto de fricción. Rumbo al PC42 recuerdo que entre que cruzaba alambres de púas perdí el rain cover de mi mochila, ya no me quise regresar por el. Todo este terreno era roca volcánica muy filosa que era MUY fácil tener un accidente, ya sea una caída con posible esguince a fractura por atorarse el pie dentro de los huecos entre las rocas o una cortada considerable por lo filoso de las rocas, así que extremé precauciones en cada paso.
La indicación previo a llegar a la TA9 era abastecerse de suficiente agua porque no iba a haber ningún punto en la siguiente etapa, considerar para 5-11 horas, así que así lo hice en el río cerca del PC42. Para llegar a la TA9 tuve que cruzar algo similar a un pantano, con agua y lodo hasta arriba de las rodillas, ni modo.
Al llegar a la TA9 me enteré que era otra vez el penúltimo lugar y que el primer lugar general (Max King) ya había llegado a la meta, esto me desmoralizó un poco pero tenía que ejercer la resiliencia.
Hice mi transición con calma, eran las 11 PM, quería prepararme bien para sentirme seguro para la siguiente etapa, así que me alimenté de comida más consistente como cochinita pibil, carne seca, avena con proteína, hidratación, etc. Preparé mi bici y mochila con todo lo que necesitaba. Sabía que la MTB era mi fuerte y no parecía estar tan difícil la navegación que sabía que podría alcanzar a algunos equipos.
A punto de salir de la TA evalué la situación, hacía mucho frío y recordaba que hace pocas horas tenía mucho sueño y no había podido dormir, justo ahí en la TA tenía una improvisación de tapete con bolsa para meterme adentro de material aislante que me inventé para empacar mi bici en su caja, además de un sleeping delgado de verdad, ropa seca y más cosas para estar cómodo. Así que decidí desempacar todo y echarme a dormir ahí en la TA, realmente no pude dormir porque sentía el efecto de la cafeína pero estuve muy cómodo y muy calientito acostado por 40 minutos.
Si ahorita me preguntan o si ahorita lo pienso, cómo le hice para poder estar solo, sin miedo, durante muchas horas o días en la montaña, con riesgo a perderme a cada rato, de noche, en lugares remotos, lejos de ayuda, etc. no sabría bien qué responder. Ahorita me cuesta mucho poder replicar o entender la mentalidad que tenía en ese momento, era como un estado mental constante de supervivencia, de alerta, de agudizar todos los sentidos pero al mismo tiempo apagar cualquier pensamiento intrusivo que llegara a mi cabeza que me pudiera afectar y solo pensar en moverme, en avanzar y de ir alcanzando el siguiente punto de control o de terminar cada etapa de manera segura, algo así como fijarme metas cortas y alcanzables.
Ya que estaba listo para salir de la TA9, hice check-out, el staff me dio la bendición y me fui, me topé con otro equipo que no me quisieron seguir cuando estaba seguro para donde ir, yo seguí mi camino en busca del PC43, llegué sin mayor complicación, era mucho pedaleo en subidas y caminos “fáciles” que me sentía bien orientado y fuerte. El PC44 era otro PC que valía el doble porque había que brincar al agua para conseguirlo, otra vez para mí eran las 2 AM y a temperaturas muy frías que decidí no ir por él, me fui directo al PC 45 y 46. El camino entre el PC 45 y 46 era un single track muy divertido entre el bosque, en partes rocosas, en partes tierra muy suelta, bajadas y subidas. Yo cada vez dominaba mejor la bici sin freno trasero y me estaba divirtiendo.
Rumbo al PC 47 me dio mucho sueño, pasaban las 3 AM y decidí detenerme a dormir, hacía mucho frío así que me puse todas las capas que traía, me metí dentro del bivvy sac junto con manta térmica, puse a cargar mi reloj, lámparas y vaya sorpresa que me di, no escuché mi alarma de los 40 minutos y continúe dormido como hasta las 5:30 AM que salió el sol y me despertó la luz.
Cuando me hice consciente de mi mismo, me di cuenta que estaba en un estado de hipotermia moderado, donde no respondía mi cuerpo como yo quería, todas mis funciones motrices estaban completamente torpes y me costaba mucho entender lo que estaba pasando, sólo pensaba en que debía de calentarme pero mis manos no me funcionaban para sacar la comida, pensé en picarle al botón de rescate del tracker pero antes de esto me di a la tarea de guardar todas mis cosas y comenzar a pedalear para calentarme con energía mecánica. Me dije a mi mismo que si no me calentaba en la siguiente media hora ya iba a pedir ayuda. Comencé a pedalear, venían subidas, así que sí logré calentarme y ya que estaba más despierto y con mejores funciones, puse bien atención al mapa y me di cuenta que estaba yendo en una dirección incorrecta, ¡chingado! grité, pero rápido me ubiqué a mi mismo, me dije que no había que agüitarse, me enfoqué en comer para obtener energía química y voy de regreso. Ya que estaba en el camino correcto, me volví a detener para comer más, ordenar mejor mis ideas y mis cosas sobre la bici o en mi mochila, ni pedo, después continué pedaleando.
Llegué al PC 47, dejé ir el PC 48 porque estaba muy lejos con mucha subida aunque valiera el doble, rumbo al PC 49 era una subida larga y empinada que caminé creo que toda la subida pero del PC 49 al 50 fueron puras bajadas divertidas sobre la bici, single tracks y por poco me caía dos veces de frente porque estaba disfrutando mucho ese manejo sobre la bici pero no traía freno trasero.
Al llegar a la zona del PC 50 sabía dónde estaba pero no lo encontraba, la descripción era algo así como “outcrop of rocks” y la traducción era algo así como “afloramiento de rocas”, ¿Qué chingados es eso? No lo sabía ni encontraba y me estaba empezando a desesperar porque aparte me estaban dando ganas de ir al baño, respiré, pensé, le di prioridad a mis necesidades básicas e higiene personal. Tuve que subirme a la ladera porque donde estaba era una cañada y la pasada de vereda, otra vez estaba sorprendido de mi digestión y mientras esperaba pude ver la bandera en la ladera opuesta de la montaña, un afloramiento era como un montículo de rocas, así que gracias a mi digestión pude encontrar el PC.
Cada vez me acercaba más a la siguiente TA y eso me motivaba porque sabía que ahí estarían muchos equipos y los puntos serían opcionales, sabía que varios equipos iban a decidir ir por todos o saltarse varios, sabía que podría alcanzar a varios y no sentirme tan rezagado. La subida hacia la TA recuerdo que estaba muy empinada y cansada.
Llegué a la TA e hice mi transición con calma, cambiarme a ropa seca, alimentarme, preparar mi mochila, eran las 9 AM y podía saludar a muchas personas, compartir algunas experiencias y risas, recibía palabras de motivación de todos los equipos al verme que seguía de pie dentro de la carrera y yo siendo un corredor solitario.
Ya que estaba listo para enfrentar la siguiente etapa comencé a caminar, en busca del PC 54 PRO que valía el doble, estaba lejos pero era sólo caminar “en plano”, decidí no ir por los PC 55 y 56 porque estos implicaban mucho desnivel. En camino del PC 54 al 53 comencé a cabecear y decidí tomarme una siesta de 20 minutos, me sentí muy bien después de esto y ya continué mi aventura. Del PC 53 al 51 no era una mayor complicación, llegué al PC 51 y era el reto de escalada en roca, había que subir un grado 9 en yoyo pero previo a esto había que realizar una prueba cognitiva de armar un carrito de lego para ver si las funciones mentales estaban bien para poder ser autosuficiente al ponerse un arnés o hacerse el nudo 8, si pude pasar la prueba sin problemas y pude escalar para lograr el PC 51.

Etapa de escalada en roca
Para llegar al PC 52 no vi bien el mapa y estaba buscando la bandera donde no era, esa zona se le llamaba The Shark’s Fin porque parecía una aleta de picos rocosos como de 3 a 8 metros de altura, la bandera estaba en el pico más alejado y alto. Antes de llegar ahí me trepé a varios picos con escalada muy expuesta de roca podrida, aquí me sentía completamente despierto y poniendo a prueba mis habilidades. Cuando me detuve a leer bien el mapa y entender la redacción, vi a lo lejos y vi que la bandera estaba en el último pico así que me dirigí hacia allá en un terreno muy accidentado y podrido, alcancé el PC y me regresé a la TA.

De regreso a la TA. Esta foto me gustó mucho, crédito a Guillermo Gutiérrez
De regreso a la TA me sentía muy cansado pero quería aprovechar la luz de día para alcanzar los más puntos de control que pudiera de la siguiente etapa, ya que todas las noches batallaba muchísimo más para leer el mapa que en el día. Llegué a la TA a las 3:45 PM, hice mi transición a la siguiente etapa lo más rápido que pude pero lenta, ya me sentía muy drenado de energía, tenía que curarme ampollas y lesiones en los pies, comer, hidratarme y me veía tan mal que Guillermo me tomó las siguiente fotos para mostrar la decadencia en la que me encontraba.

Decadencia total como podrán apreciar
Previo a partir varios equipos me querían disuadir de abandonar la siguiente etapa, que estaba muy difícil, que ya iba a anochecer, que estaba solo, etc. Supongo que me veían muy mal pero internamente me sentía fuerte. Así que salí cerca de las 5:15 PM, mi estrategia era alcanzar los más PC que pudiera hasta las 9 PM, una vez que oscureciera dormir 4 horas y seguirle en la madrugada. Me llevé un mini sleeping y un tapete, varias cosas adicionales para dormir mejor, vaya.
Comencé por el primer PC, el CC y luego el DD, a campo traviesa, entre laderas de montaña de tierra o roca suelta, no se me hacía complicado porque eran terrenos que domino en mi zona. Después fui por el HH aunque en el tracking no me marca que haya ido pero sí recuerdo que fui, después fui por el EE que estaba en una cresta algo expuesta y no había llevado casco, dato importante, la escalada no se me complicó pero si estaba expuesta.
Camino al FF era roca volcánica como me había tocado en otras etapas: rocas filosas con pozos en medio muy peligrosas fáciles de tener un accidente considerable así que me moví lo más rápido posible pero con precaución. Llegué al PC FF a las 8:30 PM y sabía que muy pronto llegaría la noche, decidí seguir avanzando hasta que oscureciera. Cerca de las 9 PM estaba buscando donde dormir, estaba en una cañada con poca inclinación y veía que había varios agostaderos de vaca, lugares planitos, tipo círculos de tierra suave, así que elegí el que más me gustó, protegido del viento y me preparé a dormir.
Puse alarma a la 1 AM y cuando sonó la alarma me sentía tan cómodo que pensé en lo que iba a batallar al ver el mapa de noche, perderme, sabía que los demás corredores individuales ya habían abandonado la etapa, hice mis cálculos y según yo con los puntos que iba a alcanzar yo en esta etapa podría quedar en 4to lugar, así que me convencí y me seguí durmiendo hasta las 6 AM.
Mi última noche dormí 8 horas en la montaña y fue hermoso, de vez en cuando abría los ojos y veía las estrellas, pasaban por mi cabeza muchos pensamientos, pero sentía una paz, una tranquilidad, acompañadas de un silencio absoluto. La verdad pasé poco frío, sólo en los muslos y fue porque se me olvidó ponerme la falda impermeable, que muchos son incrédulos pero esta falda si es realmente impermeable y cuando hace frío guarda mucho calor en las piernas que la hace un excelente artículo en la montaña, puedes caminar, escalar y hasta pedalear con ella.
A las 6 AM me desperté y me preparé para seguir avanzando, no sin antes haber realizado otra gran hazaña de mi digestión digna de sorprenderme a mí mismo. Empecé a caminar y fui por el PC AA, al momento de apuntar el AA me di cuenta que no había apuntado el FF, sólo lo vi pero no estaba seguro si mi memoria fallaba o estaba en lo correcto, así que cuando me encontré con otro equipo les expliqué mi situación y sólo les pedí que me confirmaran si el símbolo del FF era el correcto y ellos me confirmaron que sí.
Revisé mis tiempos, mi fuerza y decidí pasar por la TA pero sin hacer check-in ni entregar el mapa para ir por el PC EE que estaba en al cumbre de la montaña, me sentía fuerte y subí rápido la montaña, cuando llegué a la cumbre recuerdo que vi todo el paisaje alrededor y medio dimensionaba todo lo había hecho, grité de la alegría y bajé corriendo la montaña.
Llegué a la TA, hago mi check-in entregando mi mapa y el compañero del staff me dice con tono triste que lea mi racebook. La regla era que era obligatorio llevar casco y yo no lo llevé, ahí entendí que sí era necesario para las escaladas en roca suelta y que me iba a penalizar con la mitad de puntos de los que había conseguido, así que mi 4to lugar se me fue de las manos.
Me fui a mi área de transición, vi que algún otro equipo me había dejado agua y creo que algo de comida, la gente se apiadó de mí jaja. Salí de la TA a las 9:45 AM planeando mi última etapa, que sería sobre la bici, mi fuerte, así que tal vez podría alcanzar a algún equipo.
En una recta muy larga sobre la bici, pude leer todo lo que restaba de carrera, le calculaba unas 2-3 horas más y ya no había mayor reto técnico para poder llegar a la meta. Mientras pedaleaba lo más fuerte que podía en esa recta comencé a llorar pensando en todo lo que había pasado para estar ahí, ya sea durante la carrera o los meses previos que decidí participar en esa carrera, horas de entrenamiento, horas de soledad, pensamientos intrusivos, momentos difíciles y el apoyo de todas las personas que me rodeaban.
Dentro de esta etapa había una etapa intermedia de cuevas. Previo a llegar a las cuevas hubo una sección de single tracks que se me hicieron muy perdedizos porque el mapa sólo marcaba las veredas pero en el terreno también había caminos de terracería, así que tardé un rato en poder ubicarme únicamente en las veredas en el mapa ignorando los caminos anchos de terracería, aquí alcancé los PC 57, 58 y 59. Dentro de las cuevas estaban varios números escondidos que si los encontraba y daba correcta la suma de todos los números me darían el PC 60.

Buscando las cuevas de la última etapa

Consiguiendo un PC dentro de la cueva

Saliendo de la cueva para ir por los demás números
Logré correctamente el PC 60 y me dirigí pedaleando rápido a la meta, me sentía fuerte y bien orientado, era de día y con buen clima. Me sentía feliz, sin embargo, tenía una sensación muy rara de ver civilización, gente, carros, tráfico, edificios, caos, etc. me sentía muy ajeno a ese ambiente y quería regresar a la montaña, sabía que esto no era posible y sólo pedaleé a la meta.
A lo lejos veía la meta y algo en mi no lo podía creer, al mismo tiempo estaba recapitulando todo lo que había pasado en las últimas 100 horas para poder llegar ahí, todos los retos y obstáculos que se me presentaron, pensé que iba a llorar pero no, no me salió ninguna lágrima, sólo estaba con una sonrisa en la cara y con muy pocas palabras. En mi cabeza pasó lo siguiente: “Se logró, lo logré… Se mamó, me mamé.”

Llegando a la meta

Foto en meta con la bandera de México
Una vez más, gracias a todos los involucrados que me han ayudado a estar aquí, los que han estado cerca o los que estuvieron. Y cuando Vera crezca y lea esto, sé que me extrañaste, muchas gracias por aguantar y esperar con ansias mi regreso. Pensé mucho en ti todo el tiempo y espero que estas aventuras, logros y hazañas te sirvan como ejemplo de vida.
De igual manera si a alguien le motivan mis palabras o mis aventuras para alcanzar sus metas personales, deportivas, de salud, de trabajo, lo que sea, pueden buscarme y podemos echar una buena plática.
Claro que voy por más carreras de aventura y más retos personales.
Esa tarde después de haber terminado la carrera comí una Carl’s Jr, me bañé con mucha calma, tal vez 2-3 veces, me reporté con los cercanos y me dispuse a dormir. Dormí lo que nunca había dormido en mi vida, 13 horas seguidas. A la mañana siguiente me desperté cansado, adolorido, ampollado, lastimado, de todo pero con una alegría interna que no me cabía la sensación. Fuimos Micah y yo a la ceremonia de premiación, estuvo muy ameno el ambiente, compartí experiencias y risas con varios competidores.
La siguiente semana fui a un curso de WFR (Primer Respondiente en Áreas Remotas) a Leavenworth, Washington, manejando a unas 5-6 horas de Bend, Oregon. Estas dos semanas fueron el tipo de vacaciones que me identifican. Durante esa semana dormí en el carro que renté a lado de un río con un caudal impresionante y han sido de las mejores noches que he tenido, durmiendo 8-9 horas, sin señal, sin luz, el sonido de río a un lado, montañas hermosas por todos lados, mi corazón bajó durante reposo a frecuencias que no había llegado antes y me curé la lesión de la cadera en esta semana, ya no me volvió a doler.

Foto grupal en la ceremonia de clausura

Ceremonia de clausura
“Ci vediamo in vetta, non mollare”
Javier Barreda
Escrito publicado en abril 2026
Expedición de Alejandro Pantoja y Javier Barreda
Fecha: enero 2016
Reseña por: Javier Barreda, escrita en 2016
Hace 3 años estuvimos en el Aconcagua, la montaña más alta de América con 6,962 mts de altura. Aquella vez intentando la ruta directa del Glaciar de Polacos, de un grado técnico considerable. Debido al mal clima no hicimos cumbre, nos quedamos en la base del glaciar en el campo 2 a casi 6,000 mts de altura.

Glaciar de Polacos (cara Noreste) desde abajo del campo 2, foto de nuestra expedición de 2013
Este año, decidimos visitar la montaña en Enero 2016, con el plan de atacar primero por la ruta normal de la cara Norte y luego rodear la montaña para cerrar el pendiente con el Glaciar de Polacos. La idea empezó en julio 2015, cuando yo volví a entrenar por una apuesta que hice con un amigo del trabajo, Santiago Herrera, para bajar de peso; ir al Aconcagua sería un buen incentivo. En menos de 2 semanas ya teníamos los vuelos. Comencé con mis entrenamientos de correr de 10 a 15 kms, andar en bici de montaña y de ruta, así como ir seguido al Pico de Orizaba. Al Pico en ocasiones subía caminando con peso desde el último pueblo a 3,000 mts hasta el refugio Piedra Grande a 4,200 mts, en otras ocasiones sólo iba al refugio a caminar a los alrededores y otras veces a intentar cumbre, de las cuales llegué 2 veces. Pantoja también comenzó sus entrenamientos en Monterrey, igual con peso, campamentos en altura, etc. Esta vez no entrenamos juntos pero sabíamos que estábamos decididos, aunque acercándose enero ambos mermamos nuestros entrenamientos, sea por restricción de tiempo mía o Pantoja por una lesión.

Vista hacia la cumbre desde el campamento base
Ahora no fuimos tan preparados físicamente como hace 3 años, aquella vez yo corrí un Maratón, en mis días de descanso subía 2 montañas en Monterrey, entrenaba corriendo 20-30 kms, igual Pantoja. Sin embargo, nos sentíamos más fuertes mentalmente, estábamos seguros a ir por esta montaña, aguantar el frío, tormenta, vientos, altura, etc. De alguna manera, la experiencia da esa seguridad que hace a uno sentirse fuerte, muchas veces es la constancia y buenas decisiones las que empujan llegar a la cumbre y no sólo la rapidez o la fuerza. Como me ha pasado antes, sentía ese algo en mi cabeza que me decía que sí iba a llegar a la cumbre, sólo que no lo podía comentar para que no se cebara.
Previo al viaje fuimos por última vez al Pico de Orizaba, con Jorge Juárez, Sheryl Rizzo, Rigel Galindo y mi hermana, Brenda. Pantoja y yo decidimos no atacar la cumbre, sólo caminar hasta los 5,000 mts. Los otros 3 sí llegaron a la cumbre, tuvieron un excelente día. De bajada mi camioneta sufrió un daño mecánico, perdimos cerca de 4 horas intentando arreglar pero sólo pudimos hacer reparaciones temporales y salir del apuro. Pantoja y yo teníamos que llegar a hacer maletas, subirnos a un autobús al DF y tomar un vuelo importante; teníamos el tiempo encima.
El viaje comenzó el domingo 3 de enero, volando del DF a Santiago de Chile y destino final a Mendoza el lunes 4. Durante el lunes hicimos los trámites de permisos con el parque, con ayuda de la empresa Mallku, cambiar dólares, comprar comida de marcha, etc. El lunes en la tarde llegamos con mi amigo Facundo a su casa y con su familia, los cuales nos recibieron con un rico asado para brindar y convivir antes de nuestra entrada a la montaña.
El martes 5 nos dirigimos en bus hacia Puente del Inca, donde dejamos una mochila con ropa limpia en el Hostal de Nico, muy amables por cierto y cómodo el lugar. De ahí fuimos a la entrada del parque, para registrarnos y comenzar a adentrarnos a la montaña. El primer tramo era de Horcones a 2,950 mts a Confluencia a 3,400 mts, con un trekking de 2 horas, el cual decían que era de 3-4 horas pero lo hicimos más rápido aunque íbamos a un paso normal. El clima no era favorable, llovía constantemente y hacía frío, unos 5°C comparados con los 30°C que tuvimos hace 3 años, este clima no era alentador para estar más arriba. Al llegar se hace el check in con los guarda parques y chequeo médico, para mi sorpresa tenía presión alta aunque no estábamos tan alto, a esta altura no me pega aún. La doctora Romina me pidió hidratarme mucho y evitar el sodio para evitar elevar aún más la presión. Nos encontramos con Leo, un guarda parque que conocimos hace 3 años en Plaza Argentina y estuvimos un rato platicando con ellos, nos invitaron un pedacito de su asado, muy bueno por cierto.

Campamento en Confluencia
Al siguiente día, como buenos mexicanos nos despertamos tarde y tomamos todo con calma, desayunamos, platicamos con los campamenteros y empezamos a caminar a las 10am un trekking hacia Plaza de Mulas a 4,300 mts (campo base de la ruta normal) estimado en 8-10 horas. El recorrido lo hicimos en 6 horas, igual a nuestro paso normal sin agitarnos, fuimos los últimos en salir de Confluencia y los primeros en llegar a Plaza de Mulas. Algo andaba raro, o todos andaban muy lentos o nosotros muy rápido, pero sin intención de ello. El clima era peor que el día anterior, nevando, una temperatura entre los -2°C a 0°C, ventisca, poca visibilidad, etc. pero había que “aguantar vara”. El desnivel es de 900 mts, durante el camino pasamos por playa ancha, una planicie de 10 kms donde ganas sólo como 80 mts de desnivel y poco antes de llegar a Plaza de Mulas, en la famosa cuesta brava es donde ganas los últimos cientos de metros para llegar al destino. Pantoja se dio cuenta que se le había caído el spot que traía colgado de su mochila, éste es un aparato tipo GPS que avisa a 10 personas de tu ubicación mediante correo y mensaje de texto, así como las opciones de avisar que llegaste a cumbre o estás en una emergencia. Lo buscamos alrededor, intentamos llamar por radio para avisar pero para nuestra desgracia nos dimos cuenta que el radio que llevábamos tenía bloqueadas justo las frecuencias que usaban los guarda parques y la empresa Mallku. Decidimos seguir caminando y ya hacer el check in. Al llegar platicamos con los guardas, conocimos a Iago, Diego y Anita. Yo seguía con presión alta pero menos, conocimos a Flor, nuestra campamentera la cual nos ayudó mucho en nuestra estancia. Nosotros también le ayudamos a instalar un comedor, mover equipo, etc. Aquí fuimos conociendo a varios guías, porteadores y otros campamenteros, los cuales nos fueron aconsejando sobre la montaña y lo cual lo agradecemos mucho.
Jueves 7 amanece y el clima seguía malo, mucho viento, en ocasiones nevando y nublado. Este día nuestra actividad de aclimatación fue bajar un poco para buscar el spot, decidimos caminar una hora, Pantoja siguió un poco más, yo descansé en una piedra cómoda y respiré mucho para ayudar la aclimatación. No tuvimos éxito, no apareció el spot, ni aquí ni en los siguientes días que estuvimos en la montaña, seguramente alguien lo tomó y lástima porque no podrá utilizarlo. Volvimos a Plaza de Mulas, avisando a guarda parques que no lo encontramos por si alguien llega a presionar el botón de emergencia, también avisamos vía correo electrónico a familiares y amigos que no esperaran recibir señales de nosotros vía el spot. Nos dispusimos a hacer nuestras actividades de montaña: preparar de comer, tomar mucha agua, perder el tiempo y platicar con gente del campamento. Para este tercer día en la montaña yo comenzaba a extrañar la comida de la civilización, se me comenzaba a antojar casi todo tipo de comidas.

Campamento Base Plaza de Mulas
Al siguiente día el clima seguía igual o peor, decidimos sólo portear algunas cosas a Plaza Canadá a 5,000 mts, volvimos a dormir al campo base. La subida creo que la estimaban en 4 horas y nosotros la hicimos en 2 horas, otra vez algo nos sorprendía, pasábamos a todos los grupos, aún con peso y una ventisca blanca golpeando la cara que sólo se alcanzaba a ver unos cuantos metros adelante. De hecho, nos pasamos este campamento, subimos un poco más de lo que debíamos, hasta que se nos ocurrió preguntar a un guía que venía bajando y nos señaló hacia abajo/un lado dónde estaba el campamento. Llegamos, sacamos cosas de las mochilas y para poder maniobrar nos tuvimos que quitar los guantes gruesos, en pocos minutos las manos estaban congeladas, mi termómetro marcaba -7°C y con esos vientos la sensación térmica podría haber estado en -12°C. Escogimos el lugar más plano posible, guardamos nuestras cosas en una bolsa de tela, cubrimos todo con una sábana de emergencia y encima un montón de piedras para proteger del viento. Mientras hicimos esto, un asiático se nos quedaba viendo, solamente se nos quedaba viendo sin hacer nada, lo bueno es que no se congelaba porque traía ropa para 8000’s. Se me acercó y me comenzó a hacer preguntas sin sentido de qué hacíamos y por qué lo hacíamos, fueron varias preguntas las cuales con las condiciones me desesperó y terminé la conversación respondiendo “Because yes!” Rápido nos armamos para volver a bajar y casi corriendo en una hora estábamos de vuelta en el campo base. Para este cuarto día, además de extrañar la comida ya extrañaba una regadera y poder bañarme.

Llegando a Plaza Canadá y sembrando algunas cosas
El sábado 9 subimos definitivamente a Plaza Canadá, igual cargados de peso con el equipo que nos faltaba por subir. En este ascenso yo me sentía mal, débil y con dolor de cabeza, creo que hicimos el mismo tiempo que el día anterior pero físicamente no me sentía igual de bien. Al llegar quitamos las piedras, manta térmica y cosas, instalamos nuestra casa de campaña rápidamente y de igual manera se nos congelaron las manos. El viento era fuerte, nevando, termómetro marcando -6°C y nos metimos a la casa a nuestros sleepings. Esta noche no cenamos, nos conformamos con barritas, chocolates y un mix de cereales que hicimos alto en calorías pero no tan rico como una hamburguesa al carbón.

El mal clima era el pan de todos los días
Domingo 10 despertamos, el día era un poco mejor, despejado pero aún mucho viento. Este día decidimos mover todo nuestro campamento a Nido de Cóndores a 5,550 mts, no sin antes dedicar un par de horas a derretir nieve para poder cocinar e hidratarnos. La subida fue cansada, llevábamos mucho peso encima, pero aun así hicimos menos tiempo de lo normal, creo que 3 horas de 4 estimadas. Durante la subida tuvimos confusiones, porque teníamos en mente que el campamento estaba a 5,300 mts y cuando llegamos a esta altura no había nada, nos unimos con unos italianos que también traían el mismo dato, así que juntos seguimos subiendo hasta que vimos a lo lejos la bandera de Argentina, indicando que ahí estaba el campamento.

Atardecer en Nido de Cóndores

Atardecer en Nido de Cóndores
Al llegar conocimos a Coco, un policía de la patrulla de rescate y a Alan Ibarra, un mexicano estudiante de último año de medicina que estaba con la patrulla aclimatando para intentar cumbre unos días más adelante. Coco y otro compañero de él nos ayudaron con consejos y previsiones del clima. Instalamos nuestra casa de campaña y nos dimos cuenta que aquí los vientos eran mucho más fuertes, aseguramos con piedras lo mejor que pudimos la casa y las cosas que dejamos afuera.
El lunes 11 yo me sentía un poco mal, la altura comenzaba a hacer sus estragos con dolor de cabeza, taquicardia, fatiga, etc. Por lo que ese día decidimos quedarnos en Nido para ir aclimatando y no forzar el cuerpo, además de tomarme 1 o 2 ibuprofenos al día para aminorar el dolor de cabeza y poder descansar. Los días en verano en el cono sur son largos, amanece a las 6am y anochece a las 9pm, por lo que estar en el mismo lugar con tantas horas de luz puede ser aburrido, sin embargo teníamos que derretir nieve y eso nos tomaba un par de horas diarias a esta altura. Durante el día platicamos con los de la patrulla, conocimos a un sordomudo que subió solo o su equipo lo dejó arriba, parece ser que al ver las previsiones del clima decidieron no subir. Este chico entendí que se llamaba Ethaniel y decía que sería el primer sordomudo argentino en llegar a la cumbre si la montaña se lo permitía, pude entablar algunas conversaciones con él con lenguaje de señas que he aprendido en PepsiCo. Él estaba emocionado, platicamos de los planes de atacar cumbre, por cual campamento (Berlín o Cólera) y de hecho acordamos subir el mismo día de cumbre. También platicamos con los italianos que conocimos un día y con un argentino de Córdoba que trabajaba en el giro del Futbol.

Nido de Cóndores
Al siguiente día, martes 12, mientras derretíamos nieve en la mañana para cocinar y seguir hidratándonos llegaron ráfagas de viento como de 90 km/hr, las cuales volaron e hicieron desaparecer una casa de campaña que estaba a nuestro lado. No había gente dentro, pero sí equipo y todo se fue por un barranco de la montaña. Platicando con los de patrulla y demás expediciones, el clima podría ser el menos peor los siguientes dos días, miércoles 13 y jueves 14, así que varios grupos comenzamos a prepararnos y subir a los campamentos altos, Berlín a 5,930 mts y Cólera a 5,970 mts. Como buenos mexicanos, tomamos todo con calma y no nos apresuramos, preparamos nuestro equipo y decidimos ir ligeros, con lo mínimo indispensable para atacar cumbre a la siguiente madrugada, creo que nada más llevamos 1 comida fuerte y lo necesario de marcha para el resto del día y atacar la cumbre. Comenzamos a subir ya tarde, recuerdo como a las 2pm y llegamos a las 4:30pm, ésta vez no fue nuestra mejor subida, era el tiempo normal estimado, pero nosotros no rendíamos igual, de alguna manera estábamos cansados aunque el desnivel no lo representara e íbamos lento. Los italianos nos ganaron en la subida. Nuestro plan era llegar a Cólera porque la salida hacia la subida de cumbre decían que era más amigable, aunque habría que soportar vientos más fuertes. Pero durante la subida, al llegar a Berlín nos sentíamos cansados y el viento era lo suficientemente fuerte como para no querer seguir, así que instalamos nuestro campamento en Berlín, a un lado de los pequeños refugios hechizos hace décadas para cualquier emergencia, decían que lo malo de comenzar la subida desde aquí es más agresiva y más adelante se junta con la subida desde Cólera. Teníamos que detenernos a cada rato para calentar las manos y cuerpo, para poder seguir asegurando la casa con piedras grandes para evitar que se volara como la que vimos esa mañana. Terminamos cansados y con frío, de nuevo nos fuimos a dormir sin cenar, no teníamos nada de ganas de derretir nieve. Según recuerdo, nos acostamos sin definir nada, sin la certidumbre de atacar cumbre o no, ni siquiera pusimos alarmas, estábamos agotados que lo dejamos a la suerte a ver si nos despertaba el ruido de las demás expediciones. Ya para este día, además de extrañar fuertemente la comida, regadera, también extrañaba una cama para dormir cómodo, no entre rocas encajándose en el cuerpo.
Obviamente no nos levantamos ni teníamos ganas de salir de la casa de campaña a las 4am cuando nos despertó el ruido de las demás expediciones, Pantoja me preguntó si le dábamos a las 6am, le dije que no, que ya era tarde para apenas comenzar a prepararnos y esperamos un día para descansar y recuperarnos. Al parecer sí salió un grupo grande de polacos y los italianos. Ese día, miércoles 13 fue el día que dedicamos más tiempo para derretir nieve, vaciamos nuestros botes de granola y pudimos derretir para conseguir 8 litros de agua para tomar y cocinar. Para entonces, ya pensaba en todo tipo de comida: tacos, carne asada, pizza, hamburguesas, vino, cerveza, etc, etc, etc! Nos metimos en uno de los pequeños refugios (en el cual muy apenas cabes sentado) para evitar perder combustible por el viento. Yo traía una pluma con cinta gris y con ésta pude firmar dentro del refugio.

Uno de los refugios
Durante el día platicamos con dos polacas que tampoco decidieron atacar cumbre, ellas nos pidieron subir juntos al siguiente día, sin embargo no parecía buena idea porque una de ellas había vomitado por efecto de la altura. De hecho, ese día los policías de la patrulla de rescate y el mexicano subieron hasta el refugio Independecia y bajando les recomendaron a las dos chicas bajar, a lo que ellas no siguieron esa recomendación. Durante el día llegaron varias expediciones, un par de rusos, un chileno, tres españoles y otros que no hablamos con ellos. Más tarde, como a las 6pm nosotros nos metimos a nuestra casa a descansar. En las siguientes horas llegaron los italianos y poco a poco el grupo de polacos, creemos que sí hicieron cumbre por la hora que bajaron, los italianos agarraron sus cosas y siguieron bajando. Los polacos tuvieron problemas con un compañero de su grupo, por los tonos y urgencias entendimos que bajó con un nivel serio de mal de montaña, pudo haber sido algún principio de edema, después supimos que sí tuvieron complicaciones pero ya en campamentos bajos se mejoró. Pantoja y yo traíamos una extraña buena sensación, ahora sí íbamos a atacar cumbre, estuvimos viendo fotos y videos en nuestros celulares, riéndonos un rato de las fotos y videos estúpidos que tenemos guardados. Como a las 10pm nos dispusimos a dormir, ya con equipo, ropa preparada y con las alarmas a las 4am.
Suenan las alarmas a las 4am y nos despertamos, también las demás expediciones se escuchaban preparándose. Con el frío y la falta de oxígeno todo era muy difícil y lento, dentro de la casa de campaña estábamos a -6°C, fuera estábamos como a -10°C menos la sensación térmica por el viento.
Tardamos dos horas en estar listos, en esas dos horas nos turnamos para irnos cambiando dentro de la casa porque no teníamos espacio, ya afuera nos pusimos las botas externas y guantes de plumas, así como arreglar las mochilas. Pantoja decidió ponerse desde aquí crampones para evitar congelarse las manos más arriba, yo quise dejarlo hasta el último punto posible para moverme más rápido en la tierra/piedra y después con crampones en el hielo. Antes de partir, metimos varias rocas dentro de la casa para evitar que se volara con el viento. Comenzamos a caminar a las 6am, el viento no era nada amigable, el frío dolía hasta los huesos de las manos, pies y cara. Las polacas iban adelante, los españoles atrás, el resto no supimos si sí salieron o no porque nunca los volvimos a ver.
En unos 30 minutos alcanzamos a las polacas, me preguntaron si consideraba factible subir con ese viento, les dije que había que seguir, las alentaba diciéndoles “Keep moving” y creo que la frase de nosotros del viaje fue “aguanta vara”, siempre estuvimos aguantando las malas condiciones de la montaña. A los minutos, vimos que las polacas ya no siguieron, también los españoles dejaron de subir y me imagino que los demás grupos ni siquiera salieron o empezaron antes pero bajaron por el camino de Cólera. Pantoja se dio cuenta que se le había caído su lámpara de cabeza, seguramente con alguna ráfaga de viento.
Seguíamos subiendo, tomamos algunas fotos del amanecer pero tratábamos de no detenernos. Nuestro paso era fuerte y continuo, en el punto donde se une el camino de Berlín con Cólera casi coincidimos con otros 3 montañistas pero los dejamos atrás. En toda la subida hicimos 3 paradas, la primera para tomar agua y comer, también admiramos el paisaje hacia el noreste de la montaña. Poco antes de llegar al refugio Independencia, Pantoja me pidió ponerme los crampones para no congelarnos a más altura con menor temperatura, desde hacía rato ya caminábamos en hielo/nieve pero se podía pisar con botas. Aquí me comenzaba a sentir mal, dolor de cabeza y débil, me tomé un ibuprofeno para aminorar el malestar.
Para mi mala suerte, mientras me ponía mi crampón derecho me amarré también un cordón de mi guante derecho, al terminar me di cuenta que mi mano estaba atada a mi pie, aquí estuve a punto de tirar la toalla, ya no sentía las manos ni los pies y tenía que quitarme el crampón y volver a ponerlo. Pantoja me calmó y volví a hacer todo con paciencia y mucha fuerza de voluntad.
Seguimos subiendo, a paso fluido, al llegar al refugio independencia los vientos incrementaron su fuerza, por eso le deben de llamar a este tramo el Portezuelo del Viento, al brincar hacia el oeste de la montaña y comenzar la Travesía que cruza por encima del Gran Acarreo, los vientos se hicieron sentir muchísimo más fuerte golpeando el lado derecho del cuerpo.
Había ráfagas que necesitábamos detenernos y afianzarnos de pies y bastones, para esto ya tenía al menos tres dedos que sabía que estaban comenzando a lastimarse, los dedos de los pies insensibles, la boca congelada que no se puede mover bien para hablar y el pómulo derecho también lastimado.
Después nos enteramos que ese día los vientos sostenidos fueron de 70 km/hr y seguramente algunas ráfagas más fuertes. A partir de este momento, además del frío yo ya iba afectado por la falta de oxígeno, Pantoja sospechó que yo no estaba en mis 5 sentidos y me pidió bajar, a lo que le dije que podía seguir. É
l se aseguró que yo estuviera bien entablando conversaciones y yo tenía que responder de manera coherente, lo hice bien pero inconscientemente. Segundos después me daba cuenta que había hablado con él y sabía que lo había hecho bien. Me puse a mí mismo la condición que si en algún momento perdía, aunque sea un poco, el equilibrio, iba para abajo. Los pasos siguientes fueron lentos y pesados, mi avance fue dar 15 pasos y respirar 50 veces para bajar mi ritmo cardiaco. En ocasiones también mi avance era inconsciente, pero no perdía el equilibrio. A lo lejos se veía La Cueva, punto importante para recuperar fuerzas y hacer el último ataque a cumbre, pero antes de la cueva tuvimos una subida con una inclinación considerable, no traíamos piolet, sólo nuestro par de bastones.
Así que tuve que dedicar toda mi concentración para dar bien cada paso, afortunadamente las condiciones del suelo ayudaron, el crampón agarraba bien el hielo o la bota se enterraba bien en la nieve. Hubo una parte donde yo estaba subiendo al lado derecho de Pantoja, sin embargo me cambié hacia su lado izquierdo y él al buscarme no me encontró, él dice que le pasó lo peor por su cabeza, pensando que me había caído por la pendiente y claro que eso no era para nada una buena noticia. Por fin llegamos a la cueva, nos sorprendimos que fueran las 11am, llevábamos 5 horas subiendo, era temprano y calculábamos que podíamos llegar a la cumbre en 1 hora, algo iluso de nuestra parte. Aquí el termómetro marcaba -16°C, con el viento podrían haber sido -30°C.
Rápido comimos geles energéticos y tomamos lo que pudimos de agua, porque gran parte de ella ya estaba congelada, a pesar de que la traía envuelta en una chamarra dentro de mi mochila cerca de mi espalda. Volvimos a tocar el tema de cómo me sentía y si seguíamos o no, decidimos seguir subiendo. A continuación seguía La Canaleta, el penúltimo tramo antes de la cumbre, una parte empinada comenzando con hielo/nieve y siguiendo con terreno mixto hielo/roca la cual era muy inestable pues las rocas no estaban fijas, era un chorreadero de piedras difícil de ganar desnivel.
A esta altura, subir 2 pasos y bajar 1 era muy cansado mentalmente, en mi cabeza le pedía a la montaña algo de tregua, que nos quitara el viento o que nos quitara la pendiente, obviamente ninguna de las dos aminoró.
Los siguientes metros y minutos fueron lentos, la cumbre se veía muy lejos y no parecíamos avanzar, ya no podíamos hablar y nuestras señas eran las mínimas necesarias sólo para avisarnos si nos sentíamos bien y si queríamos seguir avanzando. No sé en qué punto La Canaleta se convierte en el Filo de Guanacos, pero volteando a los alrededores ya se podía ver del otro lado de la montaña y cuando el cielo se despejaba se lograba ver parte de la Cara Sur. Mis pasos seguían igual, con 15 pasos seguidos de 50 respiraciones para bajar mi ritmo cardiaco, esto me motivaba a seguir, ya llevaba un par de horas y desnivel con el mismo ritmo constante. Comparando con el Pico de Orizaba, cuando empiezo a sentir la altura y cansancio en el glaciar, comienzo con un ritmo de 60 de pasos y termino con 10-15 pasos antes de llegar a la cumbre, igual respirando la cantidad de veces necesaria para bajar mi pulso.

Filo de Guanacos muy cerca de la cumbre
En el filo de Guanacos se tiene la pared a mano derecha, en partes muy pegada al cuerpo, tanto que había momentos de cuidar el equilibrio para no caer hacia la izquierda. Esta pared o rocas, me ayudaron un par de veces a recargarme en ellas y poder descansar, rendido por el cansancio, frío y falta de oxígeno. Todo parecía que íbamos a llegar a la cumbre, cada vez se veía menos el desnivel por cubrir para poder llegar al punto más alto de la montaña. Nuestra comunicación con señas seguía igual, preguntándonos si estábamos bien y si continuábamos, todo marchaba en cuanto a plan aunque a paso lento.
Nuestra proyección de una hora de la cueva a la cumbre se convirtió en dos, alrededor de la 1 de la tarde Pantoja se detuvo en un punto para esperarme, éste punto era ya muy cercano a donde ya no se podía seguir subiendo. Lo alcancé después de varios pasos y respiros, juntos, ayudándonos escalamos los últimos metros para llegar a la cumbre, empujándonos, jalándonos y apoyando uno del otro.
Cuando vi esa pequeña planicie con el montón de piedras debajo de una cruz supe que era el momento clímax del viaje, por fin veía con mis propios ojos lo que ya había estudiado en fotos, nos abrazamos como pudimos, nos tiramos al suelo. Yo me dejé caer sobre el montón de piedras de la cruz, Pantoja se dejó caer a un metro de mí, los dos exhaustos, respirando como si no hubiera un mañana.
Ninguno de los dos podía hablar en ese momento, cada uno soltó sus lágrimas en silencio por que habíamos logrado nuestro objetivo y ese sentimiento de éxito o como se le pueda llamar sólo lo entenderán aquellos buenos montañistas y aquí nos explicamos y respondemos a muchas preguntas como del ¿Por qué escalamos montañas? Mientras sucedía esto, fui sacando mi cámara, comencé a grabar sin decir nada, después de unos segundos ambos comenzamos a hablar para el video comentando el resumen del día. Habremos tardado 10-15 minutos en la cumbre, en estos minutos tomamos algunas fotos, videos, comimos lo que pudimos de geles y gomitas congelados. Revisé la temperatura y estábamos a -18°C, con el viento habremos estado entre los -30 a -35°C.

Foto de la cumbre, así se veía en ese momento

Selfie en la cumbre, le sigo haciendo honor a mi apodo de «Mocoman»
Rápido nos preparamos para bajar, como ya había leído en otras reseñas, la bajada no es fácil de encontrar empezando desde la cumbre, primero que nada porque hay un montículo de rocas indicando el camino pero éste no es o a menos que se dirija al glaciar de polacos. Sabía que otras expediciones no han encontrado la bajada, sea porque es de noche o porque el clima está muy cerrado y han tenido que vivaquear en la cumbre, obvio sufriendo hipotermia o congelamiento de extremidades. La mejor manera de ubicarse, si el clima lo permite, es ver la cara sur y caminar en dirección hacia el Filo de Guanacos, el camino de bajada es destrepar algunas rocas y luego ya se reconoce el camino de nieve / roca por el que se sube.
Mis condiciones físicas durante la bajada no fueron muy diferentes a la subida, aunque ya iba perdiendo altura y por lógica ganando oxígeno, mi cuerpo no mejoraba considerablemente.
De igual manera, había lapsos de tiempo donde caminaba por inercia, sabía que tenía que seguir bajando. Sin embargo, cuando detectaba algún paso riesgoso, tenía que dedicar toda mi concentración para hacer estos movimientos. En la cueva nos detuvimos para volver a descansar, comer y tomar lo que pudiéramos, sabíamos que teníamos que apresurarnos por seguir bajando ya que el clima seguía amenazando con cerrarse por vientos fuertes y nubes alrededor de la montaña. La bajada siguió siendo dura, cuidando de que el viento no nos tumbara en las partes con inclinación considerable, fuimos pasando la Travesía, el Portezuelo del Viento, Refugio Independencia.
En algún punto Pantoja rompió un crampón y fue bajando con ayuda de sus bastones, algo que después sería motivo de decisión para salir de la montaña. Mientras yo bajaba había momentos en que perdía la noción del tiempo y del espacio, sólo movía mis pies hacia abajo, a veces me sentía mareado y sabía que estos efectos eran por la falta de oxígeno, le comenté a Pantoja cómo me sentía sólo para que estuviera atento.
Así fue pasando el tiempo en la bajada, en menos de 4 horas estábamos de vuelta en Berlín, eran las 5pm. Nos sorprendió mucho que no hubiera nadie, todos los grupos que habíamos visto un día antes se habían bajado, pensamos que se habrían comunicado con los guarda parques y les avisaron de muy mal tiempo y decidieron bajar.
Nosotros intentamos comunicarnos con los porteadores, porque era la única frecuencia que teníamos desbloqueada pero nunca nos contestaron. Estábamos muy cansados y no queríamos en ese momento recoger nuestro campamento para armarlo otra vez en Nido de Cóndores pocas horas después, así que decidimos quedarnos en Berlín, total ya peor clima que la subida a la cumbre no creo que nos hubiera tocado.
Al medir mi saturación de oxígeno tenía 47%, lo cual es preocupante tener menos de la mitad pero sabía que fue por mi exposición en altura y que mi cuerpo batalla para aclimatarse, también afecta que los dedos estén fríos, así que a pesar del cansancio, me tenía que hidratar y alimentar, había perdido muchas energías y mi ingesta de calorías fue mínima, así como el nivel de deshidratación. Estar deshidratado a esa altura puede potencializar un edema pulmonar o cerebral, por lo que con mis fuerzas restantes ingerí chocolates, geles, gomitas, granola, agua casi congelada, etc.
En ese momento mi estómago seguramente estaba cerrado porque no tenía para nada apetito pero era necesario, también estuve forzando mi respiración para meter lo más que pudiera de oxígeno a mis pulmones. Poco a poco fui elevando mi saturación de oxígeno arriba de 60%, también dejé de sentir mareos y ya estaba completamente consciente platicando con Pantoja.
Al ya sentirme bien me dispuse a dormir, habrán sido las 8pm, caí rendido a dormir como bebé, de hecho me quedé dormido platicando y de vez en cuando me despertaban mis ronquidos. Creo que esta fue la mejor noche que pasé en la montaña, dormí muy cómodo, mi cuerpo se amoldó a las piedras y casi 12 horas después me despertó Pantoja a las 7am porque ya no aguantaba el frío. Durante la noche se dio cuenta que su tapete se había ponchado y al estar en contacto con el piso helado se pierde mucho calor corporal.
Nos dispusimos a levantar nuestro campamento, todo sigue siendo lento y difícil, tardamos un par de horas en estar listos, ya ni siquiera quisimos derretir nieve y aunque quisiéramos comer ya no teníamos comida, nuestros botes de agua los dejamos dentro de nuestros sleepings en la noche y ayudó a derretir un poco.
Bajamos a Nido de Cóndores, en unos 40 minutos, platicamos con los de la patrulla de rescate de nuestro ascenso, también decidimos ya no rodear la montaña hacia el glaciar de polacos, nos quedaban 6 días y una ventana de buen clima no era segura, aparte la falta de crampón, lámpara y tapete de Pantoja no ayudaban.
Cargamos el resto de equipo que habíamos dejado sembrado en este campamento y seguimos bajando, habremos hecho unas 2 horas hasta el campamento base Plaza de Mulas. La bajada fue rápida y entretenida, tomamos varios chorreaderos de piedras como desde los 5,200 hasta los 4,500 mts y a veces podíamos brincar o correr, obvio con sus respectivos resbalones y sentones. A lo lejos se divisaba el campo base y se veían algunas mulas llegar, le pregunté a Pantoja que si conseguíamos una mula de una vez salíamos de la montaña a lo que ambos dijimos que sí.
Me apresuré en bajar y llegar al campo base, ahí nos encontramos con Flor y con Jeremías, un guía que nos aconsejó días antes, les platicamos de nuestra escalada, comimos pizza y brindamos con un par de cervezas. También tuvimos el respectivo baño vaquero con toallitas húmedas y cambiar a ropa semi limpia, la que usé para llegar al campo base. A las 3 de la tarde partieron nuestras maletas de 30 kgs cada una con las mulas, nosotros nos quedamos con uno 4-5 kgs en la espalda para salir de la montaña ese mismo día. A las 4 pm hicimos el check out con los guarda parques y nos enteramos que el día anterior, durante nuestro ascenso a cumbre, los vientos estuvieron en la mañana a 70 km/hr y en la tarde a 65 km/hr, algo importante para la altura en la que estuvimos.

Vientos el día de cumbre
Flor nos había dicho que los clientes lentos hacían 6 horas hasta Horcones, a nuestro paso nosotros haríamos 4 horas y esto pintaba bien pues saldríamos con luz, por lo que confirmamos a la salida del parque que nos recogieran a las 8:30pm para llevarnos al hostal.
El tramo de Playa Ancha fue largo y tedioso, sin ganar metros de desnivel negativo, la verdad los tiempos que nos dijo Flor no se respetaron, a las 8pm apenas estábamos pasando por Confluencia, a las 9pm nos anocheció aún caminando dentro de la montaña. Durante el atardecer me asombró ver la cara sur del Aconcagua, es la pared más imponente que he visto en mi vida, casi vertical y con diferentes variantes para ser escalada, pero este es otro nivel de escalada que aún me queda lejos de mis habilidades y experiencia.
A las 9:30pm llegamos a Horcones, hicimos 5.5 horas desde Plaza de Mulas, algo que creemos es buen tiempo. Nosotros esperábamos un buen regaño por parte de los guarda parques por salir de noche, pero no nos dijeron gran cosa, nos ayudaron a volver a contactar a Damián que nos llevaría al hostal, pero no tuvimos éxito. Al final fue por nosotros un chofer de la empresa Inka y nos llevó al hostal, mientras estuvimos esperando, nuestros cuerpos se enfriaron y comenzamos a sufrir el cansancio, los músculos se empezaron a contraer, rodillas a doler, etc. La verdad no esperaba menos, lo que hicimos de bajar en un mismo día desde Berlin a casi 6,000 mts hasta Horcones a 2,950 mts no es cualquier cosa. De hecho este día fue más cansado que el día de cumbre.
Cuando llegamos al hostal nos pasaron al comedor donde había más gente conviviendo, pero había mucha luz y esto me hizo nublar la vista, me imagino porque traía las pupilas acostumbradas a la oscuridad.
Dejamos nuestras cosas, agarramos dinero y fuimos a la lonchería de Don Roque a unos 200 mts del hostal, esta caminata fue dolorosa, igual la de regreso. Comimos unas tortas enormes bien ricas como con 10 ingredientes, con una torta cada quien tuvimos para llenar nuestro estómago hambriento. Platicamos con los dueños del lugar, cuando nos vieron todos cansados, quemados, lastimados de la garganta, nos dijeron que presumiéramos que habíamos bajado desde Berlín hasta Horcones en un día, que eso no cualquiera lo hace.
Volvimos al hostal y por fin pudimos disfrutar de un baño normal y una regadera, el agua caliente, jabón y shampoo se sienten de lo mejor después de 11 días sin bañarse. Al regresar a la ciudad invitamos un asado a la familia de Facundo, por la hospitalidad y para compartir nuestra experiencia en una buena cena.
Algo que me gusta de la montaña es que enseña a valorar las cosas simples que nos rodean, el poder sentarse en una mesa, comer cada quien en su plato, tener un baño, alimento y bebida disponible 24/7, ropa, una cama, etc. Son cosas que pasan desapercibidas, pero en la montaña se extrañan y al llegar a la civilización se valoran mucho.
En el Hostal de Nico leí una frase que me gustó mucho y con la cual me identifico: “Quizás el montañismo sea una excusa para encontrarse con uno mismo, una manera de medirse, una forma de llegar a conocerse, de aprender de los propios límites.” Son palabras que he tenido presentes desde que hago montañismo, en esta montaña superé mis límites y me conocí aún más como persona y como montañista.
Estuve revisando tablas de medición de sensación térmica por el efecto del viento y las temperaturas de -16°C a -18°C con vientos de 60 a 70 km/hr pueden disminuir la sensación térmica de -30 hasta -36°C. Nunca había vivido este frío, mi elección de ropa fue correcta, de muñecas a tobillos no pasé frío, en las piernas traía 3 capas: lycras largas, pants polar y pantalón gore tex. En el torso traía 6 capas: 2 playeras, chaleco polar, chamarra sintética, chamarra gore tex y chamarra de plumas. La condición de mis manos y pies es otra historia, ahí sí sufrí mucho frío.

Asado para festejar con Facundo y su familia
“Ci vediamo in vetta, non mollare”
Javier Barreda
Expedición de Alejandro Pantoja y Javier Barreda
Fechas: 1-18 febrero 2013
Reseña por: Javier Barreda, escrita en 2013
Hace un año, entre pláticas y bromas pero al mismo tiempo hablando en serio, pensamos en cruzar fronteras y en un nuevo reto. Qué mejor que encumbrar el techo de América, el Aconcagua. En aquel entonces yo estaba en Italia, pero eso no iba a impedir organizar la expedición. Al final no me quedé en Italia y regresando a México me junté con Pantoja y hablamos porque queríamos que esto fuera en serio, decidimos fechas, ruta, estilo y el objetivo de la expedición. Nos decidimos por hacer las cosas un poco diferentes al resto de los demás: ir en febrero que es temporada media, atacar por una ruta diferente a la normal, elegimos la ruta directa del glaciar de los polacos; Sin contratar un guía, sin porteadores y en ese entonces también queríamos ir sin mulas. Invitamos a varios amigos del club Trepacerros y se apuntaron Jorge y Kike.

Con 4 integrantes en la expedición, empezamos en verano nuestro “entrenamiento”, de montaña era poco, pero sí muchos kilómetros recorridos en cañones de agua fría para mitigar los calores de Monterrey. Ya después de septiembre hicimos más montaña visitando algunas montañas de la sierra de Arteaga y en total 3 idas al Pico de Orizaba, la montaña más alta de México con casi 5,700mts de altura. Los viajes fueron el primero en septiembre que culminó en cumbre exitosa, otra en octubre que resultó en un rescate y decidimos abandonar la cumbre por ayudar al prójimo y la última en año nuevo con una excursión de 7 Trepacerros, con campamento en la base del glaciar y cumbre exitosa. Durante mediados del 2012 estuvimos buscando patrocinios para financiar nuestra expedición, sin embargo no rindió frutos y nos financiamos con nuestros propios ahorros, un poco apretado la verdad pero se pudo.
Llega la fecha de partida: 1ero de febrero. Después de checar muchas veces el equipo técnico, conseguir prestado más equipo (gracias!), logística, itinerario, etc. Llego al aeropuerto casi en vivo porque estuve de turno de noche la última semana, pero con la familia presente y las mejores vibras de mis amigos, cargamos casi 100kg en maletas y nos trepamos al avión. Nervioso y con la incertidumbre de ir a escalar la montaña más alta de América, a casi 7,000 metros de altura, algo que nunca había hecho. Llegamos a Mendoza, Argentina con retraso de 1 hora y sólo nos quedaban 3 horas para movernos al centro de la ciudad, recoger los permisos, cambiar dólares, pagar los permisos e ir a entregarlos a la secretaría de turismo. Gracias a Facundo, un buen amigo que conocí en mi intercambio en Italia, que nos estaba esperando ansioso en el aeropuerto, nos movimos rápidamente al centro para vernos con Judith de la empresa Mallku y que nos diera los permisos sellados para ir a terminar el proceso de obtener el visto bueno para entrar al parque nacional Aconcagua.
Todo se hizo muy rápido y en menos de 2 horas ya teníamos todo lo que necesitábamos para ir a la montaña. Fuimos a comer a casa de Facundo unas riquísimas empanadas argentinas, sacamos de las maletas lo que no necesitábamos (2 cambios de ropa de ciudad) y seguimos con los más de 100kg rumbo a la montaña. Tomamos un bus que tardó casi 4 horas en llegar a Penitentes donde llegamos al hostal Cruz de Caña operado por la empresa Lanko. Ahora sí teníamos que organizar bien las maletas, debido a que el peso total que traíamos era de 112kg. Era demasiado! Ni con la mula podíamos subir con tanto peso, así que empezamos a sacar esas cosas innecesarias y el exceso de comida que traíamos. Hasta que por fin llegamos a 96kg divididos en 60kg para la mula y 18kg cada quién en nuestras espaldas.
Hora de la cena, y la cocinera nos preparó unos escalopes con puré, era comida de montañista porque era suficiente comida para decir que yo terminé bien lleno. Último regaderazo antes de meternos 11 días a la montaña y después a disfrutar de una cama antes de muchos días en la montaña. Noche larga la cual no pude dormir tan bien por el “uyuyuy” antes de empezar oficialmente la expedición. Desde las 6am estuve despierto y esperé hasta las 8 para que estuviera el desayuno, otra vez desayuno de campeones, comí lo más que pude para entrar bien pilas a la montaña.
Dan las 9:30am y Osvaldo nos fue a dejar a Punta de Vacas, nos registramos con el guarda parques y empezamos la caminata sin antes la foto oficial del inicio. Paisajes muy padres, montañas imponentes, poco a poco nos íbamos adentrando en la cordillera, a lo lejos veíamos montañas y después de unas cuantas horas llegábamos a ellas y a lo lejos se veían más montañas y poco a poco íbamos recorriendo los kilómetros.

Foto de inicio: antes de entrar a la montaña
Completamos la primer etapa del viaje: llegar a Pampa de Leñas, tardamos casi 4 horas a paso tranquilo y sin prisas descansando cada 30 minutos. Nos registramos con el guarda parques y nos dedicamos a comer unos buenos lonches de jamón y queso madurados, de esos que saben “feo” pero que la verdad saben riquísimos, sólo faltaba el vino. Aquí conocimos a un campamentero que había viajado por el mundo y cuando pasó por México su plan era quedarse 2 meses, lo que se convirtió en 8 años, viviendo en diferentes ciudades de México. Nos platicó de nuestro país como si fuera un auténtico mexicano. Se sabía los apodos y ademanes típicos de cada región, tuvimos que detener la plática y continuar nuestro camino.

Foto en el primer campamento: Pampa de Leñas
No sabíamos que las siguientes 6 horas iban a ser de las más pesadas de la expedición, calores de más de 35°C, columpios en las colinas que hacían que el desnivel positivo no se notara y nosotros sólo habíamos cargado con 2 litros de agua, error! Tuvimos que rendir el agua de traguito en traguito. Aquí el paisaje es desértico, ni un solo árbol para darnos sombra, lo que hicimos fue meternos debajo de unos arbustos y esperar que bajara el sol para seguir caminando. Las montañas lejanas cada vez se veían más lejanas y sentíamos que no avanzábamos, de verdad ya queríamos llegar a nuestra segunda etapa: Casa de Piedra.
Hasta que cercanas las 9 de la noche la divisamos a lo lejos y oh sorpresa! A nuestra izquierda avistamos por primera vez el Aconcagua, justo la cara noreste, donde se encuentra el Glaciar de los Polacos, admiramos lo imponente que se ve esa pared. Seguimos hasta llegar a Casa de Piedra y nos registramos con los guardaparques, todos los demás montañistas nos veían raro por llegar nosotros dos solos, sin guía, tarde y por haber caminado lo que se hace en dos días en un solo día. Nos dispusimos a cenar otra vez lonches de jamón y queso, armar la casa de campaña y a dormir.

Por primera vez vimos el Aconcagua en persona

Casa de Piedra
A la siguiente mañana todos se despertaban desde las 6am, y para las 7am ya estaban empezando a caminar, nosotros sólo salimos de la casa para dejarle a Ricardo, el arriero, algunas cosas que cargara la mula y nos volvimos a dormir. Despertamos otra vez como a las 9:30am y ya no había nadie, como buenos mexicanos nos ganó la flojera y nos quedamos dormidos, salimos tarde y llegamos tarde, pero seguros.
Partimos de casa de piedra como a las 12:00 rumbo al campamento base Plaza Argentina, pasamos el río varias veces, en una se me fue la chancla y fui corriendo tras ella descalzo en piedra bola, algo chistoso. Seguimos subiendo y subiendo, zig zags por las laderas de las montañas, mantuvimos el mismo paso tranquilo del día anterior, despacio, sin prisas y descansando cada 30 minutos.

Cada vez vemos más cerca el Aconcagua
Cada vez veíamos más cerca el Aconcagua, pero los columpios en las colinas hacían que la jornada fuera infinita. Encontramos una roca muy grande que nos dio sombra y decidimos sentarnos a descansar, duramos más de 40 minutos hasta que vimos que unas nubes de tormenta se acercaban rápidamente y mejor caminamos rápido para ya llegar a Plaza Argentina.

Llegando a Plaza Argentina
Llegamos a las 6 en punto y todos nos estaban esperando, todos en el campamento base sabían que faltaban los mexicanos y que iban a llegar tarde, pero no tan tarde, así que fuimos bien recibidos. Un excelente recibimiento por parte de Dani y Hernán, que trabajan con la empresa Mallku, la verdad muy buenas personas y muy buena amistad hicimos con ellos, un trato de lujo y más que una relación atención al cliente fue entre amigos montañistas.
Al siguiente día nos dispusimos a descansar, comer, platicar con los demás campamenteros, guías y porteadores. Solamente hicimos una caminata de aclimatación hacia el “boulder”, en una hora estábamos de vuelta al campamento para seguir comiendo e hidratando. En este día fue nuestra primera revisión médica con la doctora “la pocha”. Pantoja salió bien, yo traía la presión alta y debía hacerme una segunda revisión antes de subir a campamento 1.
En la visita a la casa de guarda parques nos dieron una bolsa de plástico a cada uno para depositar nuestros desechos orgánicos (fecales), verdaderamente es algo inhumano cargar con tus propios desechos pero el lado bueno es que la montaña se mantiene limpia, pero es desagradable tener que guardar y cuidar tus desechos en una bolsa y llevarla contigo. Cuando nos dieron la bolsa estábamos pensando la mejor técnica para hacerlo, a lo que un guarda parque nos explicó que únicamente había que apoyar la bolsa en el suelo detenida con una piedra, y dejar caer todo en la bolsa.

Foto de la bolsa de plástico cumpliendo su función
Durante el día vimos algunas evacuaciones en helicóptero de montañistas que venían bajando de la montaña en malas condiciones, principios de edema o congelaciones.

Poco a poco íbamos conociendo a los diferentes personajes que viven en Plaza Argentina, conocimos a Juanpi, Felipe, la pocha, entre muchos otros con los que compartimos diferentes experiencias en la montaña.
En la tarde tuvimos el privilegio de ver uno de los mejores paisajes de la expedición, sin embargo, estas nubes significaban que venía mal clima para los siguientes días.

Uno de los atardeceres en el Aconcagua
Durante la noche estuve algo preocupado por la siguiente revisión médica, sin embargo a la mañana siguiente mi presión ya se encontraba dentro de lo normal y la doctora me dio permiso de seguir subiendo. Empezamos a preparar las mochilas una vez más, nos dimos cuenta que el peso total que traíamos aún rebasaba nuestras capacidades y volvimos a sacar cosas innecesarias, separar comidas para cada día, preparar equipo técnico, etc. Hasta que dejamos las mochilas grandes en 32kg cada una. Este peso aún era muy pesado pero posible, al final terminamos con la espalda toda mallugada, contracturas, dolores en cuello y zona lumbar pero nos movíamos a buen ritmo y a partir de aquí nuestros tiempos de subida mejoraban en comparación del promedio de los montañistas.

Haciéndolo honor a mi apodo de «Mocoman»
En la subida al campo 1 empezamos a vivir el mal clima del Aconcagua, fue en la tarde entre la 1 y 5pm cuando llegaron las primeras ventiscas, nieve, el cielo se nubló y teníamos que movernos para llegar al campamento y resguardarnos. En la subida nos cruzamos con varios montañistas que venían bajando de portear parte de su equipo al campo 1, nos recomendaron no salir tan tarde porque en las tardes es cuando el clima se vuelve más extremoso.

Porteando a Campo 1
Llegamos al campo 1 a 4,900 metros de altura y yo con principios de mal de montaña, un poco de dolor de cabeza, respiración y pulso agitados. Levantamos la casa de campaña, cocinamos algo rápido, ropa seca e impermeable y después de un ibuprofeno me metí al sleeping a esperar que pasara el mal clima. Después de unas cuantas horas bajó el viento y aprovechamos para salir a llenar los botes de agua y cocinar la cena, comimos, y nos metimos a dormir.

Foto en campo 1 resguardándonos del mal clima, todavía no nos veíamos tan mal

Foto en campo 1 con los efectos de la altura
Al siguiente día el mal de montaña había pasado, me sentía mejor. Dedicamos nuestro día a descansar, organizar nuestro equipo, alimentarnos, hidratarnos y platicar con Alberto Ieralla, un guía italiano que llevaba a tres sudafricanos a la montaña. Nos platicó sobre sus experiencias en la montaña, que es guía certificado por la UIAGM, presidente de este organismo en su región, de cómo se manejan los cursos para ser guías de montaña e intercambiamos técnicas o costumbres de montañismo de nuestros respectivos países. A cada rato el clima cambiaba, a veces había sol para poder estar afuera platicando, a veces fuertes ventiscas o nevadas y teníamos que meternos a las casas de campaña, así nos la pasábamos todo el día, moviéndonos a como el clima dictara.

Campo 1, después de un rato de mal clima

A las 9am y 6pm nos comunicábamos con Hernán en campamento base y nos daba el pronóstico del clima, para las siguientes 24 horas se espera clima despejado con vientos entre 20-30kms/hr, sin embargo, durante la noche se registraron ráfagas de 80-100 km/h que hasta movieron algunas piedras que usamos para anclar la casa de campaña. A la siguiente mañana era el día planeado para movernos a campo 2, sin embargo amaneció todo nevado y creíamos que iba a ser difícil abrir huella, pero con unas cuantas horas de sol la nieve que veíamos a los alrededores se derritió y se veía muy tentador subir a campo 2. Empezamos a preparar nuestro equipo, pero en poco tiempo el clima volvió a empeorar y cayó otra nevada, así que no sabíamos si subir o si portear algunas cosas al campo 2 o quedarnos en campo 1.

Col Ameghino (collado), cercana a los 5,300 msnm
Terminamos por hacer una caminata de aclimatación al Col Ameghino (collado), cercana a los 5,300 msnm que es el camino que lleva al campo de Guanacos, una de las etapas por la ruta normal. Justo en el Col, es la desviación hacia la ruta normal o hacia campo 2 del glaciar de Polacos, vimos que hacia Polacos la nieve no estaba pisada y confirmamos lo que habíamos escuchado los últimos días: nadie estaba yendo para allá, casi todas las expediciones habían cambiado hacia la ruta normal, nosotros decidimos mantenernos en nuestro plan y llegar a la base del Glaciar de Polacos y de ahí decidir si darle por la directa de Polacos o la travesía de Falso Polacos.

Cumbre desde el campo 2

Paisaje desde el campo 2
Nos tomamos unas cuantas fotos con el Ameghino de fondo y bajamos a campo 1, nos sentíamos bien en cuanto a aclimatación. Cenamos, hidratamos y fuimos a dormir y esperar a ver cómo amanecía al siguiente día. Durante la noche los vientos y nevadas seguían insistiendo, había momentos en que no podía dormir por la intensidad del viento, se mueve toda la casa y me empuja constantemente. Ya llevamos 6 días en la montaña.

Vuelve a amanecer y volvemos a tener las mismas condiciones, unos 10-15cm de nieve, viento pero conforme el sol se eleva en el cielo la nieve se empieza a derretir. A las 9am nos comunicamos con Hernán y nos pasa el dato que durante el día (sábado) y al siguiente día habrá fuertes vientos pero que el lunes los vientos bajarán un poco de intensidad a 30km/h y estará despejado y será el único día como ventana de buen clima para atacar la cumbre, ya que el martes el clima empeora y sería difícil bajar desde el campo 2. Así que empezamos a preparar nuestro equipo para subir, sin embargo decidimos en únicamente portear parte de nuestro equipo y subir el resto el domingo. Hice 4 horas de subida en mil metros de desnivel, bastante bien para subir entre los 5mil y 6mil metros de altura. Cuando llegué me puse mi chamarra de plumas y buenos guantes, me tomé una aspirina y caminé por campo 2 buscando a un alemán que estaba en este campo desde hace 4 días intentando la ruta directa del glaciar de polacos pero que no había tenido éxito y según esto seguía ahí, si es que no estaba congelado o muerto en la pared. No lo encontré, después de un rato llegó Pantoja y dejamos nuestras cosas entre rocas cubiertas por una sábana de emergencia y más rocas encima para proteger del viento o nieve.

Mal Clima (ventizca) en campo 2

Mal Clima (ventizca) en campo 2
En pocos minutos el clima se convirtió en una tormenta así que bajamos rápido a campo 1, antes de bajar vimos a 4 polacos y platicamos con ellos, tampoco ellos habían visto al alemán y dijeron que llevaban dos días intentando atacar la cumbre por la travesía de falso polacos, pero que el viento y las nevadas les hacía imposible. También iban llegando una pareja de polacos, que venían siguiendo nuestro itinerario y ellos también portearon cosas para al siguiente día subir el resto. Ya en campo 1, comimos, nos metimos a dormir y esperar que el clima mejorara durante la noche.
Domingo en la mañana y guías de otras empresas nos confirman que el único día “bueno” para hacer cumbre será el lunes, los días posteriores se pondrán feos y sólo tendremos una oportunidad para subir. Sin embargo, los vientos oscilaban entre los 30-45 km/h y las temperaturas estarían por debajo de los -30 °C, debíamos de tener cuidado por mantener un paso fluido y evitar cualquier retraso. A darle pues! A subir con todo a campo 2, otra vez subir por esos chorreaderos empinados a casi 6 mil metros de altura y mi cabeza reventando por la falta de oxígeno. Aquí sufrí algo extraño, tuve muchos problemas para calentar dos dedos de mi mano izquierda, por más que usé doble guante, hacía ejercicios para hacer fluir la sangre, cada que descansaba calentaba mi mano con mi propio calor corporal y en menos de pocos minutos otra vez esos dos dedos perdían sensibilidad y se ponían fríos. No pasó a mayores y me apresuré por llegar a campo 2, llegué y busqué un lugar para acampar, la verdad no había un lugar óptimo para resguardarse, todos los nidos (formaciones de rocas en forma de nido para proteger del viento) estaban llenos de nieve así que daba casi igual un nido que otro. Llegó Pantoja y levantamos la casa de campaña en el nido más cercano a donde habíamos dejado las cosas el día anterior. Aquí fue donde más batallamos para armar la casa de campaña, el viento era muy fuerte que nos era difícil comunicarnos, teníamos que gritar aun estando cerca, había que usar muchas rocas para anclar y proteger la casa, discusiones por indecisiones, frío gélidos que nos congelaba las manos, el viento empujaba la nieve dentro de la casa de campaña y nosotros teníamos que evitar que la nieve entrara y mojara nuestras cosas, además del poco oxígeno que hay a 6 mil metros de altura.

Vista hacia el Glaciar de Polacos desde adentro de la casa
Dato interesante fue durante este tiempo, eran aproximadamente las 4 pm, logramos divisar a una persona subiendo por la directa del Glaciar de Polacos, iba subiendo muy despacio, después nos enteramos que era el Alemán perdido y empezó a subir en la tarde para pasar la noche cercano a la cumbre dentro de una grieta de hielo, alcanzó la cumbre a la siguiente mañana y cuando iba bajando por la ruta normal se dio cuenta que no le gustaron sus fotos y volvió a la cumbre para tomar las fotos que le gustaban. Resultado: 6 dedos congelados y la mitad de la cara quemada por el frío.
Ya por fin terminamos de preparar la casa de campaña y nos metimos para poder cambiarnos a ropa térmica y meternos a los sleepings, durante el resto del día solamente comimos un paquete de 100g de carne seca (machacado) y tomamos el agua que habíamos traído desde abajo. No era nada apetecible salir a cocinar o derretir nieve con el clima que teníamos afuera, no nos quedó de otra más que esperar a que cayera la noche, dormir, desear que mejorara el clima y empezar el ataque a cumbre.

2 am y suena la alarma, curiosamente no hay viento, todo parece muy tranquilo, la casa no está siendo azotada por el viento como lo llevaba haciendo ya varios días. A pesar del frío que hacía fuera de nuestros sleepings, era muy tentador salir e ir por la cumbre. Todo tenía hielo, las paredes, nuestros sleepings y nuestro equipo, Pantoja tenía el argumento de que si salíamos a atacar cumbre durante el día dentro de la casa se iba a hacer efecto invernadero y el hielo se iba a derretir mojando nuestros sleepings, haciéndolos inútiles si hubiéramos tenido que pasar otra noche en el campo 2. Nos veíamos tentados por salir, extrañamente no había viento a pesar de los pronósticos de ese día. Lo platicamos y decidimos prevenir antes que lamentar, y dicho y hecho dentro de un par de horas volvió el viento, lo que hubiera sido muy difícil abrir huella con la nieve fresca y las ráfagas de viento pegando. En algún momento pensé en que apenas era lunes, y si esperábamos podíamos hacer un segundo intento de cumbre el martes o miércoles y eso me debilitó mentalmente para no ir por la cumbre el lunes. Sin embargo, ya amanecidos y conscientes pensamos bien en los pronósticos que nos dieron y se ponía peor a partir del martes. Así que decidimos abandonar la cumbre y emprender nuestro camino de bajada.




Foto en el campo 2
De bajada, el camino que usamos para llegar a campo 2 estaba nevado y en algunas partes la nieve se endureció, por lo que me puse crampones y piolet y fue el único momento de la expedición que pude usar mi equipo técnico. Pantoja no usó sus herramientas porque de acuerdo a su criterio no era necesario y sus crampones estaban al fondo de su mochila. Me tardé en poner mi equipo pero en pocos minutos lo pasé por la facilidad de moverse en la nieve/hielo con crampones. Seguimos bajando y ya muy cansados, afectados por la falta de oxígeno y sin haber comido ni hidratado bien, la bajada comenzó a pesar, se volvió muy tedioso y lento. Bajamos los mil metros hasta campo 1, recargamos agua y seguimos hasta el campamento base. Casi 1,800mts de desnivel negativo con los 30kgs en la espalda fue muy pesado, pero poco a poco nos íbamos acercando a plaza Argentina. Ya casi al final de la bajada Pantoja tuvo un accidente con su bolsa de desechos manchando su mochila por fuera, le tuve que prestar mi bolsa y él tuvo que cargar los desechos de los dos.


Llegamos al campo base y lo primero que hicimos fue pedirle a Dani un par de hamburguesas con dos cervezas, Dani era apodada en el campamento como la MacDaniel´s, por sus riquísimas hamburguesas que hacían que cualquier montañista se extasiara por una hamburguesa en medio de la nada. Durante el resto de la tarde y noche platicamos con más personas de las diferentes empresas, les dimos a probar de la comida que llevábamos, les gustó mucho la sopa mestiza mexicana, mexican rice with chili and beans y los Bubulubus fue el hit de todos, les encantaron! Entre plática y plática me ofrecieron comprarme mi mochila de ataque y mi chamarra gore tex, entre otras cosas, a lo que yo respondí que no. Sin embargo, lo medité con la almohada y a la siguiente mañana terminé vendiendo la mitad de mi equipo, se convirtió en una vendimia sin control, ofrecían dinero por cosas que ni tenía pensado vender, vendí mi playera y lycras largas que usé por más de 5 días. Hubo uno que hasta me ofreció 10dls por mis boxers, pero esto por dignidad me negué, no podía entender cómo querían comprar ropa de 11 días en la montaña sin bañarme. En la tarde nos invitaron a un asado hecho por los campamenteros, un original asado Argentino, buenísimo! Unos buenos churrascos, vacíos, costillas y pollos a la parrilla.
En la tarde, para las 6pm seguimos nuestro camino de bajada, el plan era caminar de noche para mitigar el calor desértico y llegar hasta Pampa de Leñas, sin embargo, por las lluvias de los días anteriores, las laderas de los cerros se habían deslavado y era lento atravesar ciertas partes que estaban un poco peligrosas con caídas de varios metros. Ya cuando cayó la noche el frío se sintió y yo había vendido mis chamarras de gore tex, plumas y polar, solo me quedaba otra de plumas y había que cruzar el río varias veces, además de que también había vendido mi lámpara. Mejor montamos campamento antes de cruzar el primer río justo enfrente de Casa de Piedra, nosotros creímos que nos habían visto pero resulta que creyeron que nos habíamos seguido a Pampa de Leñas, pero como no llegamos a Pampa en toda la noche se preocuparon y ya casi mandaban a guarda parques a buscarnos, recibimos un regaño por parte del guarda parque de Pampa y nos quería levantar una multa, pero Pantoja le hizo ojitos y ya nos dejó seguir nuestro camino.

Las últimas 4 horas para llegar a Punta de Vacas fueron las más cansadas, un calor de más de 35°C, nuestras espaldas estaban desechas por cargar las mochilas y nuestros pies llenos de ampollas. Ya no queríamos caminar, pero teníamos que llegar a las 5pm a Punta de Vacas para agarrar un autobús a Mendoza a las 5:30pm. Llegamos a las 5:25 pero aún faltaba Osvaldo que nos llevara nuestras cosas que dejamos en el hostal, así que ese primer bus lo perdimos, pero tuvimos oportunidad de ir al hostal a bañarnos y comer algo. Tomamos el bus de las 8pm y llegamos a Mendoza a las 11:30pm, pasó Facundo por nosotros y nos fuimos directo a una cama con colchón y almohada. El resto de los días fueron de turistear y fiesta por Mendoza, comidas muy ricas con la familia de Facundo, más empanadas, guisos y otro asado argentino, buenísimo! De lujo la estancia en casa de Facundo.

El domingo estuvimos en Santiago de Chile, nos encontramos con 3 amigas que había conocido en mi intercambio en Italia, con ellas pasamos todo el día, conocimos muchos lugares de Santiago, comimos comida típica y tuvimos el privilegio de entrar como VIP a ver un partido del Colo-Colo porque una amiga es la esposa del jugador José Pedro Fuenzalida. Dieron la 1am del lunes y nuestro día se había acabado, nos la pasamos muy bien. Una amiga nos fue a llevar al aeropuerto para empezar nuestro viaje de regreso a México.
Fotos ya fuera de la montaña:



Nuestra expedición se había acabado, no pudimos llegar a la cumbre pero nos sentimos satisfechos por haber hecho lo mejor que pudimos por llegar a ella. Lo que estuvo en nuestras manos siempre estuvo bajo control, lo que dependía de la montaña estaba fuera de nuestras manos y teníamos que respetarlo.
Pd. La verdad es que no subimos porque ya queríamos estar abajo para comer unas hamburguesas de MacDaniel´s. Broma!
Saludos y gracias a todos por las buenas vibras para ir a esta montaña!
“Ci vediamo in vetta, non mollare”
Javier Barreda
Extraído de la edición #13 de la revista Against

Es un profesional y gran amante de la naturaleza con más de 20 años de experiencia en deportes de montaña y aventura.
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